Preocupante recorte del dinero social
El nuevo modelo de reparto del dinero generado a través de la cruz de fines sociales en la declaración del IRPF se convierte en una auténtica amenaza para la viabilidad de las principales oenegés que operan en las comunidades que sufren precisamente mayores problemas estructurales. El próximo año el 80% del dinero obtenido a través de esta fórmula será gestionado directamente por los gobiernos de las autonomías, de acuerdo con la contribución realizada por sus habitantes. De este modo saldrán muy beneficiados los territorios con mayor número de habitantes y especialmente los que no sufren problemas de envejecimiento, mientras el resto, como Castilla y León —donde hay menos contribuyentes y con salarios son más bajos, y existe una creciente bolsa de población que está exenta de presentar declaración—, tendrán una recaudación mucho bajo cuando son en realidad las zonas con mayores brechas sociales.
La amenaza sobre este futuro incierto, en el que tendrán menos los que mayor índice de personas deben atender, genera una gran preocupación en las organizaciones que atienden cada día a miles de personas en la provincia de León. Cáritas ya perdió este año un 38% y teme un recorte drástico de la Junta para 2018.