Diario de León
Publicado por
LA GAVETA CÉSAR GAVELA
León

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S e acerca el comienzo de la temporada del fútbol y los dos equipos provinciales que conocen las mieles de segunda —y sus hieles también— se van preparando. A partir de aquí empiezan las diferencias. De un lado la Cultural vive en el paraíso de haber regresado a la categoría cuarenta y tantos años después y se dispone a recibir en su estadio del Reino de León al Real Mallorca, al Real Valladolid o al Real Zaragoza. Del otro lado la Deportiva se va resignando al modesto infierno de la segunda B, que viene a ser una tercera distinguida, por la que pululan clubs del tipo Corujo, Cerceda o Guijuelo.

Las cosas han cambiado mucho. La Cultural, que hace dos o tres años, estaba al borde de la desaparición e incluso había traspasado la línea, ahora es un club que va a recibir buenos dineros federativos y a disponer de un respetable presupuesto para intentar retos aún mayores que los del ascenso a segunda. Para ello cuenta con un estupendo estadio y con una afición deseosa de, por fin, disfrutar de un fútbol de calidad. Ese donde muchos jugadores saben frenar en seco un pase de treinta metros, o centrar el balón con acierto y peligro. Porque las grandes diferencias entre categorías están ahí: en la precisión. La del portero que sabe colocarse, la del defensor que sabe sacar la pelota jugada, la del medio que sabe contener al rival en el centro del campo, o que sabe jugar entre líneas; la del jugador que sabe marcar un gol lanzando un libre directo con barrera. Afanes que se ven poco en las categorías inferiores.

Mientras la Cultural aguarda su gran momento, la Deportiva vive en una modesta consternación. Fruto de dos temporadas más que aciagas. Una, la última en segunda, en la que el equipo enloqueció de repente, se vino abajo sin explicación alguna y solo sabía perder. Hasta la hecatombe final. Y la del curso pasado, en la que el club fichó muy mal, entrenador y jugadores incluidos, y dio una patética impresión de impotencia por los campos. Baste recordar aquella derrota en casa ante el insólito As Somozas, club de barrio que acabó el último. Cuando se perdió con As Somozas en el Toralín muchos perdimos toda esperanza.

¿Y el nuevo curso? Para la Cultural pintan gozos y para la Deportiva sombras. Porque hay mucho menos dinero, y muy pocos jugadores. Pero, lo que son las cosas, a veces desde el coraje y la derrota, desde la añoranza de tiempos admirables y aún muy cercanos y desde esa impronta heroica y berciana que a veces tiene el club, se pueden obrar milagros. Como tantos que se alcanzaron en la década prodigiosa que terminó con la triste derrota ante el Girona. Diez años, tres ascensos a segunda nada menos. En la década nueva, la que ahora empieza, seguro que los blanquiazules nos darán alegrías. Ojalá la Cultural suba a primera. Y la Ponfe a segunda. La provincia lo agradecerá. Incluidos los que aborrecen el fútbol.

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