TRIBUNA
Pedro ¿Quo vadis?
¿ Quo vadis, domine? ¿Adónde vas, Señor? y el Señor le respondió: ‘Romam vado iterum crucifigi’: Voy hacia Roma para ser crucificado de nuevo. Así que Pedro, avergonzado de su actitud, entendió que debía regresar de nuevo a Roma para continuar su ministerio y dar su vida por Cristo. Allí fue arrestado una vez más, siendo posteriormente martirizado y crucificado cabeza abajo.
Ha regresado Pedro con apellido Sánchez y regresa como el caballo de Atila, donde pisa no sale la hierba. En la historia, hubo varios pedros, uno, era Pedro I de Castilla, llamado en la posterioridad el Cruel por sus detractores y el Justo o el Justiciero por sus partidarios.
La historia de Pedro es amor-odio. Amor de aquellos que mece en ellos el ánimo de revancha, moviéndose por intereses dado que la mayoría están esperando el poder para vivir. Odio, quizás por ser el contrario, pero los socialistas auténticos no son de revancha, sólo piensan en un PSOE que va camino del precipicio que navega a la deriva y que se va a diluir como ocurre en toda Europa y será residual.
Pedro retorna como los pueblos bárbaros, los que no vinieron a España en son de paz. Nos invadieron muchas veces arrasando el suelo patrio para llevarse el botín. Como ciudadano opino en libertad sin ánimo de ofensa, pretendo hacer una crítica de aquellos que hoy están en la política. A todos los ciudadanos nos gustaría que el político fuera un adalid de la defensa de los intereses nacionales. Que velara por la integridad territorial, se pensara en España no como concepto o interpretación sino, como el lugar patrio donde nacemos, vivimos todos los españoles en esa unidad indisoluble ya no sólo constitucional sino por un concepto inalienable que nadie puede ni legislar ni interpretar ni mucho menos romper.
Ha vuelto Pedro con ánimo de venganza. No hay un proyecto de partido, no hay un proyecto de reformas: Hay que echar a Rajoy de La Moncloa, como sea, invadiendo el territorio, con toda la tropa del Congreso: podemitas, republicanos, independentistas, nacionalistas del Sur, los bloques del Norte, los socialistas del Ándalus, los del Cataluña, los euskaldunos, etc., etc.
Pretende que se unan los de ciudadanos pero, por la inteligencia de su líder no lo va a conseguir. Quiero ser ¡presidente! ¡presidente! No sé qué reformas vas a acometer pero parece ser que no vas a dejar títere con cabeza. La Reforma Laboral, fuera. La Ley de Educación, al limbo. El salario mínimo a mil euros por cabeza. Los desempleados, los de la generación nini, todos, renta social de 500 euros. Esto ya se propuso para Extremadura y Andalucía. Todos aquellos jóvenes que no hayan trabajado nunca se les dará un salario social mínimo de 450 euros. Subiremos los impuestos a todos los que producen. A las empresas las asfixiamos. A las grandes fortunas que se preparen a cotizar y a entregar sus bienes al Estado o si no, las expropiamos.
La idea de plurinacionalidad que no se sabe ni qué es. Pachi López le preguntó y salió por los cerros de Úbeda. Todo lo que venga de Cataluña lo admite. Si uno de su partido dice que vota la independencia, es su problema, libertad, con tal de ganar votos todo vale. Si hay que casarse con los sindicatos y dicen que hay hacer reformas laborales, las hacemos, a ver si gano votos por aquí. Si debo aprobar tratados internacionales porque interesan a España, miro de reojo a ver lo que dice el de Podemos, si dice que no, pues no votamos.
Si tenemos que aprobar un techo de gasto que interesa a la economía, miro hacia el otro y si dice que no, digo que no. Si me proponen que en Valencia se imponga el valenciano, adelante. Si los gallegos dicen que hay que hacer un referéndum porque Galicia es una pluralidad de naciones, lo apoyo y lo mismo en Baleares. Si alguien en Canarias dice que hay que aspirar a ser un estado nación venga adelante que cuenten conmigo.
No se ha visto cosa igual en este país con tal de alcanzar el poder. En cierta ocasión un tertuliano decía a Ortega y Gasset: debemos de ser como los alemanes, como los rusos etc. y el filósofo le contestaba: si quieres ser otro, dejas de ser tú y cada uno es como es.
Este Pedro está caminando hacia el vacío. No pisa la realidad. Le puede ocurrir como a los filósofos griegos que salían por la noche para observar el firmamento para buscar el origen del cosmos o de la vida y deambulaban observando el espacio, en ese caminar, cuentan que muchos se despeñaron porque miraban para el firmamento. Qué pena de Partido Socialista. Los que son auténticos socialistas, los que engrandecieron España, los que nos liberaron de muchos errores en la Historia, los de Felipe, los de Guerra y todos aquellos que hoy peinan canas, se encuentren con un personaje que menos socialista es cualquier cosa y sólo por un interés con signo de venganza.
Debo correr hacia la Moncloa. Debo asegurar mi futuro. Ser presidente es asegurar mi vida y ¿España? Es un concepto y la nación española parece ser que es un sustantivo que debe tener mucho sinónimos. Pedro te vas a desbocar cual caballo sin domar. Tu ambición será tu ruina. España y el PSOE no se merecen esta traición. No quiero ser profeta pero en unas elecciones podrás robar votos a tu compañero de sofá Pablo Iglesias pero los de centro y centroizquierda se irán a otros destinos.
Has perdido batallas y, en esta nueva etapa, perderás la guerra. Pedro Quo Vadis? ¡Al desfiladero! que será el final, con la salvedad, que previamente has cavado tu tumba. Adiós al Partido Socialista Obrero Español. Este edificio se está derrumbando y sabéis quien es el culpable. España no se merece tal manada de equinos.
En la Historia de la democracia española no ha habido tanta ambición por alcanzar el poder. Hoy los menos válidos, son los más ambiciosos y, un personaje sin prejuicios, será la destrucción de toda empresa, en este caso la suya, el PSOE.