EDITORIAL | Ceas: una labor ingente, ejemplar y todavía muy necesaria en León
Son unidades de referencia para acceder a la prestación de servicios y ayudas, y su objetivo es atender las necesidades generales de un porcentaje de ciudadanos que se disparó desde que hace diez años los efectos de la crisis económica descargaron todo su peso sobre los estratos poblacionales con menos recursos. Valga como dato de referencia para poner en valor su labor que en el último año atendieron a casi 36.300 usuarios de cerca de 10.400 familias. La situación no pinta mejor ahora, porque en los seis primeros meses de 2017 los servicios prestados por los Ceas suponen casi el 68% de los realizados durante todo el año anterior.
Los siete centros de acción social de la capital son la antesala de las distintas prestaciones de los Servicios Sociales y canalizan el primer contacto directo con los ciudadanos. Gestionan el reparto de alimentos solidarios, las ayudas de emergencia social y la asistencia a domicilio y además realizan la valoración de la dependencia y el acceso a programas de menores, por mencionar sólo algunas de las muchas actividades fundamentales que desarrollan.
A la vista de esa ingente labor y de la evolución de las cifras no deja de causar cierta perplejidad las reiteradas exhibiciones de autocomplacencia del Gobierno y, puntualmente esta misma semana, de la Comisión Europea al cumplirse diez años del comienzo de una crisis económica que cambió y todavía sigue afectando de manera tan negativa a la vida de los ciudadanos. Ceñirse a los aspectos macroeconómicos y regulatorios y obviar la situación de desempleo, empobrecimiento colectivo, desregulación y precariedad laboral y debilitamiento de las prestaciones y servicios sociales es sencillamente una obscenidad insoportable.