OPINIÓN
EDITORIAL: El turismo nunca puede convertirse en enemigo
La turismofobia se ha convertido en una forma de protesta aprovechada por grupos radicales para desprestigiar y echar tierra sobre un sector que mueve miles de millones de euros en España. Que tiene sus defectos estructurales pero que, en modo alguno, puede ponerse en peligro por el gran número de puestos de trabajo que genera, más en esta época del año.
León ha pasado en muy pocos años de ver cómo el turismo era un sector complementario a la economía local a convertir hoteles y restaurantes en un motor de su dinamismo económico gracias al creciente número de visitantes aprovechando su riqueza monumental, su gastronomía, el ambiente de sus calles y las nuevas comunicaciones, principalmente el AVE a Madrid.
El llamamiento del alcalde, Antonio Silván, para que los turistas que se sientan acosados por la presión de esos grupos radicales visiten León debe interpretarse como un llamamiento a la calma y un aldabonazo para poner en positivo el turismo como fuente de riqueza.
Con las cifras de negocio que tiene ya, una ciudad como León, y también una provincia tan extensa y diversa, deben apostar por la calidad y el buen trato al turista, tanto nacional como extranjero, alejado de la presión que se está dando en otras regiones. Queda, en ese sentido, una ambiciosa planificación. El ambiente de la calle Ancha a cualquier hora del día es un buen termómetro que debe identificarse, más que nunca, con lo que es León. Una ciudad abierta, libre de turismofobia.