TRIBUNA
Las dos mayores desgracias históricas de León

A nalizando la Historia podemos observar que en la vida de los pueblos hay momentos concretos que han alterado su vida. Analizando la Historia de León, encuentro los dos momentos que, a mi entender, más han alterado la vida de los leoneses: uno del pasado y otro del presente. El pasado ocurrió en el siglo XII durante el reinado de Alfonso VII, que reinó entre los años 1126-1157. Alfonso VII heredó de su madre, la Reina Urraca, el Reino de León que comprendía el siguiente territorio: Galicia, Asturias, País Vasco, León, Castilla, Toledo y más de la mitad de Portugal. El 26 de mayo del año 1135, día de Pascua de Pentecostés, Alfonso VII fue ungido Emperador de España en la Catedral de Santa María de León. Al acto asistieron entre otros el Rey de Navarra, García Rodríguez, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV (que era cuñado suyo), el rey musulmán de Zaragoza, Zafadota, el conde de Tolosa y condes y duques de Gascuña y Provenza de Francia. Todos ellos, al final de la ceremonia de la coronación del Emperador, se declararon vasallos del Rey de León. Alfonso VII ha sido la única persona que ha sido coronada Emperador de España.
Alfonso VII fue el rey más poderoso de todos los reyes cristianos en la Edad Media. Fue el único rey que consiguió la unidad de todos los Reinos bajo la Corona de León, que convirtió en España. Extendió el territorio desde el río Ródano, en Francia, hasta el cabo Finisterre en Galicia. Pudo y debió terminar la Reconquista, ahorrando más de tres siglos de guerra contra los invasores musulmanes. La prueba es que el año 1146 reunió un gran ejército con tropas de todo el Imperio Leonés más la colaboración de las marinas de Génova y Pisa, atacó la ciudad de Almería por tierra y por mar y la reconquistó. Almería era entonces el puerto musulmán más importante en la península ibérica. El año 1143 le concede la independencia a Portugal y, antes de morir, abandona las tierras reconquistadas a los musulmanes, abandona los territorios declarados vasallos del Reino de León y divide la Corona de León en tres Reinos independientes: León, Castilla y Toledo. Además hizo algo peor: entregó el Reino de Toledo a Castilla y entregó también a Castilla los llamados Campos Góticos, que eran los terrenos comprendidos entre los ríos Cea y Pisuerga, que siempre habían formado parte de León. Al final de su reinado, Alfonso VII había destruido todo lo que había construido. El Reino de León quedó reducido a un tamaño menor de la mitad del que había heredado de su madre, la Reina Urraca. Ningún rey de León dejó menos territorio en el Reino del que había heredado de su antecesor(a). En mi opinión, Alfonso VII fue un Rey infame, el más infame de todos los Reyes de León.
Después de haber conseguido la gloria de lograr la unidad de todos los territorios cristianos, lo cierto es que Alfonso VII destruyó la unidad del Reino de León y, por consiguiente, destruyó la unidad de España. Lo que sí es cierto es que Alfonso VII hizo grande a Castilla a costa de empequeñecer a León. Castilla había sido hasta entonces muy poquita cosa. Hacer grande a Castilla a costa de empequeñecer a León fue un disparate. Todos estos datos son conocidos y admitidos por los historiadores.
Analizando este reinado se encuentran cosas sospechosas: todos los historiadores han tratado a Alfonso VII como un gran Rey. Y lo más sospechoso: ningún historiador ha explicado las causas que motivaron a Alfonso VII a cometer semejantes disparates. Da la impresión de que contar la verdad no interesa. En mi obra “Historia de León y de España” cuento las causas que motivaron la actuación de Alfonso VII, aportando datos reales contenidos en las crónicas medievales.
La segunda gran desgracia de León ocurrió el año 1983 con la integración de León en la Autonomía con Castilla. Analizando la milenaria Historia de León, encontramos un León en continua progresión humana y social. Desde la fecha de la creación de esta Autonomía hasta el día de hoy, vemos que los sátrapas políticos han esquilmado la provincia de León hasta límites de auténtica ruina: En esos 34 años, la provincia de León ha logrado los datos más negativos de su Historia, entre otros: la mayor despoblación, el mayor envejecimiento y el mayor empobrecimiento. En estos 34 años más de la mitad del mundo rural leonés ha perdido hasta el 80%, de su población. A este ritmo imparable, se puede pronosticar que en los próximos 20 años, más de la mitad de la provincia leonesa estará completamente despoblada y el resto en franca decadencia.
Hace unos días el presidente del PP de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, dijo que el PP era el único partido con un proyecto político. Al señor Mañueco se le olvidó completar la frase: el verdadero proyecto político del PP es convertir a la ciudad de Valladolid en un nuevo Madrid, en el centro neurálgico de toda la Autonomía. Hace unos años el entonces consejero de Hacienda, Tomás de Villanueva, fue algo más claro, dijo que lo que era bueno para Valladolid, era bueno para la Autonomía de Castilla y León. Ese ha sido el plan del PP.
Es evidente que Valladolid está siguiendo la estela de Madrid. Cuando se fundaron las Autonomías, Madrid consiguió la suya propia en contra de la Constitución. Madrid nunca ha sido una región, siempre fue parte de la región de Toledo, que los farsantes han nominado Castilla la Nueva y ahora Castilla la Mancha. Madrid, sabía que si se integraba en la Autonomía con Castilla la Mancha, iba a tener más perjuicios que beneficios. Sabía que una parte de sus ingresos se tendría que dedicar a desarrollar Castilla la Mancha. Para evitarlo, pidió su propia Autonomía.
Dentro de unos años, Valladolid se dará cuenta que para mantener los servicios sociales del resto de las provincias, tendrá que dedicar una parte de sus propios recursos, ¿qué hará entonces? Está muy claro: imitará a Madrid: abandonará la Autonomía y creará una propia. Como leonés me siento orgulloso de nuestro pasado, avergonzado de nuestro presente y muy preocupado de nuestro futuro. A León no lo destruyen sus enemigos, a León lo destruyen los que dicen que lo aman, pero no lo defienden.
Joaquín Cuevas Aller
23-AGOSTO-2017