Alerta y victimismo
E l Gobierno de Cataluña y el responsable de los Mossos han reconocido que tuvieron una alerta en mayo que les avisaba del riesgo de atentado en Barcelona; en La Rambla, en concreto. Lo han hecho a regañadientes, irritados, atacando a El Periódico de Catalunya que ha publicado la información —ahora con prueba documental— después de haberla avanzado el mismo día del crimen. Lo han hecho con su acostumbrado victimismo nacionalista, redundancia; también con tono político, impropio de un mando policial.
Estamos, creo, ante un problema de deficiente evaluación de la información, como ya ha ocurrido en otros atentados perpetrados en otros países. Y estamos también ante una falta de consideración a las víctimas, ante una utilización política, que se mostró de forma sangrante en la manifestación prevista en principio contra el terrorismo y que se convirtió en un ataque al jefe del Estado y al presidente del Gobierno de España. Una manifestación en la que la única fobia a la que se dio planificada rienda suelta fue la fobia a España. Daba la sensación que, para algunos, los únicos culpables eran los representantes del Estado español y no los criminales.
Es imposible que los atentados terroristas no provoquen un debate, a veces un choque político. Ha ocurrido históricamente en España. Cuando ETA asesinaba a policías y desde el nacionalismo se decía que aquello estaba mal, pero igual de mal que no hubiera transferencias ni policía autonómica. Ocurrió en el 11-M de 2004. En los atentados de París, Niza, Bruselas y Londres, los crímenes masivos sirvieron para reabrir un debate sobre el control de inmigrantes. Aquí, en España, era difícil que el crimen del 17 de agosto no se imbricara con la situación política después de que días antes aparecieran pintadas diciendo ‘el turismo mata’, y cuando falta un mes para no sabemos qué el primero de octubre.
El caso es que la rueda de prensa convocada para atacar la información de un periódico y zaherir a sus profesionales, se ha convertido en una confirmación en toda regla: hubo un aviso previo a la matanza que la anunciaba, no se valoró adecuadamente.