Un caso que pide aclaraciones y resarcimientos
Más de un centenar de personas, clientes de una entidad bancaria, España Duero, están esperando desde hace cinco años que se aclaren las circunstancias de la estafa que les ha hecho perder sus fondos y por la que aún no se han depurado responsabilidades más allá del despido de la cabeza visible de la trama. Si bien es cierto que la Audiencia Provincial ha sobreseido la imputación sobre tres altos cargos de la entidad financiera de cara a la próxima apertura del juicio oral, también lo es que el auto del tribunal sugiere la investigación del patrimonio de estos directivos. Pero más allá de si actuó en solitario o se trata de una trama conjunta, lo cierto que es que fallaron los controles que se presuponen a una caja que gestiona valores privados y públicos. No es este un caso aislado, ni el más grave de los que han azotado la credibilidad de las cajas en los últimos años, pero es un suma y sigue a la puesta en evidencia de la fragilidad del sistema, a la que se añade, por si fuera poco, la escasa colaboración con la justicia de la entidad financiera. Como si con ella no fuera el cometido de aclarar al menos las circunstancias de un engaño que ha dado al traste con los ahorros de aquellos clientes cuyos intereses debía proteger por encima de todo, aunque el fraude haya sido cometido no por la entidad sino uno de sus empleados. Es de esperar que la Justicia destape y aclare todo lo sucedido y que se diriman las respectivas responsabilidades no sólo para resarcir a los afectados sino para aprender las lecciones pertinentes que eviten casos similares en el futuro.