TRIBUNA
El abandono rural

E l escrito que viene a continuación es de finales del mes de junio y pensaba enviarlo a este periódico en octubre, después del verano, pero los últimos acontecimientos, entre los que destacan los incendios que se han producido en esta provincia y provincias limítrofes me han llevado a publicarlo ya y añadir un pequeño corolario.
En el capítulo I, Artículo 2, Artículo 14 de la Constitución Española se lee: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento. raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».
Esto queda muy bien sobre el papel, pero no tan bien en la realidad, entendiéndolo como hay que entenderlo, al pie de la letra
Los pueblos de nuestra provincia y de muchas otras están claramente discriminados respecto a las ciudades, en muchos aspectos. Veamos algunos.
—En las ciudades, sus habitantes, exigen que se instale un Centro de Salud cercano a su casa, para no tener que desplazarse lejos cuando necesiten ser atendidos por el médico de turno. Cuando es de urgencia, pueden llegar por sus medios, dado que está relativamente cerca, o llamar a una ambulancia que llegará pronto.
En los pueblos el médico pasa consulta en el dispensario que está, en ocasiones, en el pueblo de al lado, en la antigua escuela, por donde pasa un día o dos a la semana y, a veces, hay alguien de guardia en el centro comarcal que se encuentra a varios kilómetros de distancia; si necesita llamar a una ambulancia, ésta llegará desde el centro comarcal, si hay alguna, o desde la capital que en función de la distancia puede tardar más de una hora en llegar
—En la ciudad tenemos farmacias en todos los barrios y hay farmacias de guardia con lo que podemos tener acceso a los medicamentos en todo momento.
En cuanto a las farmacias rurales el asunto es sencillo de explicar. Cuando el médico te las receta tienes que ir a la que esté cerca, já!!, cerca; la mayor parte de las veces solo existe en el centro comarcal a varios kilómetros y si es fuera de hora veremos a ver si encuentras de «guardia» al farmacéutico o si tienes la suerte de que viva allí y te la da a cualquier hora.
—En la ciudad las familias exigen que sus hijos tengan plaza en el centro escolar público más cercano a su vivienda y pueden dejarlos a comer o ir a buscarlos y llevarlos a comer a casa
En las zonas rurales las escuelas se cierran, los niños se concentran en los centros comarcales o en las poblaciones más populosas de la comarca y no hay opción, hay que desplazarse en el transporte escolar y vivir a lo largo del año un tiempo en la carretera, ¡y qué carreteras…!
—En la ciudad entre los servicios que se reciben con cierta facilidad están los bomberos, que acuden en un plazo breve ante el primer conato de incendio.
Los pueblos tienen los bomberos a muchos kilómetros de distancia, tanto que en la mayor parte de los casos son ellos mismos los que tienen que apagar el fuego con sus propios medios, y que decir del fuego que algún impresentable ha prendido en el monte y se convierte en un muro que va arrasándolo todo.
—El residente en la ciudad tiene gran facilidad para hacer sus gestiones oficiales en las oficinas de las diferentes instituciones.
Los habitantes del medio rural han de desplazarse a la ciudad para hacer la mayor parte de las gestiones y, aunque ya no existe el «vuelva Ud. mañana» de Larra, hay veces que hay que ir en dos o tres ocasiones a la oficina correspondiente para algunos trámites.
Y como se supone que todos los habitantes del país dispone de Internet a la Agencia Tributaria se le ha ocurrido que este año todo el mundo realice las gestiones a través de la red. Y otro gran número de organismos están aplicando el mismo criterio.
Sin embargo cuando nos movemos desde la ciudad a algunas zonas de la provincia, sea cual sea la provincia, nos damos cuenta de que la llegada de las nuevas tecnologías al mundo rural no se ha producido o son bastante limitadas. En muchos pueblos las posibilidades de conectarse a la red es complicado y ¿cómo se resuelve esto? Pues trasladándose a donde haya cobertura. Es decir siempre desplazándose, siempre a base de su esfuerzo.
Por todo lo anterior el medio rural se vacía y solo se quedan en él los que no tienen recursos para irse a vivir a otro sitio. Además, con estas circunstancias: poca gente, personas mayores,… son presa fácil de todo tipo y, con estas circunstancias, y dado que se están cerrando cuarteles de la Guardia Civil, y solo unos pocos controlan un gran territorio, el resultado es que los pueblos están desatendidos, los agricultores soportan robos, las iglesias son saqueadas y las casas igualmente y por ello los pueblos están cada día mas vacíos. No se pueden aplicar términos economicistas a estos problemas; si las administraciones públicas no invierten, qué va a hacer el sector privado (bancos, transporte,…)
Esto es el fin de un mundo que se muere delante de nosotros y nadie hace nada, las autoridades miran para otro lado y solo se gastan el dinero en informes e informes que solo sirven para que algunos cobren por nada. Hablan y hablan de recuperar los pueblos, de asentar población en el medio rural, pero no invierten en mejorar los servicios, en una atención médica digna, en más maestros y escuelas más cercanas, en buenas comunicaciones, tanto de carreteras como nuevas tecnologías, en servicios públicos decentes, transportes, correo, bomberos, electricidad, agua, teléfono,…
A todo este deterioro y desmantelamiento llevado a cabo con una indolencia y una impunidad absoluta se suele responder con el famoso ‘no es rentable’… y si los pocos habitantes de las zonas rurales dijeran, hartos, eso mismo a los poderes públicos y ya que nada reciben, tampoco nada revierten a la caja común ¿Qué?
Nos quieren hacer creer que en el resto de Europa ¡no hay pueblos! En Francia hay pueblos, en Alemania hay pueblos, Gran Bretaña hay pueblos, y en ocasiones más pequeños que muchos de los nuestros; y nos quieren hacer creer que en los países de nuestro entorno mantener dignamente estas poblaciones ¡no cuesta!
Esto es un problema político y tiene que haber una decisión a nivel de país para valorar las necesidades de nuestros pueblos, en fin de poner orden y dar servicios, de lo contrario no hay futuro para el campo y en ese caso ¿qué? Nos vamos todos a Madrid… en AVE.
Corolario: Por desgracia todo lo anterior queda en una mera protesta, eclipsada por los acontecimientos, sobretodo por el gran incendio que ha asolado una de las comarcas más características de la provincia, La Cabrera. No voy a entrar en los asuntos de este último incendio, no tengo datos y no es la cuestión de estas líneas, simplemente me voy a referir a las consecuencias.
Los pueblos, después de sufrir incendios cercanos, pierden sus entornos, pierden sus medios de vida (pastos para los animales, árboles frutales, paisajes atractivos para los turistas, ríos contaminados por las cenizas, acuíferos dañados lo que traerá consigo problemas en el suministro del agua,…) y qué se les ofrece, en el mejor de los casos créditos blandos, buenas palabras, palmaditas en la espalda por parte de políticos bien asentados a muchos kilómetros y «que Dios te ampare…», defiéndete como puedas. Si tienes dos duros te vas a la ciudad a vivir de lo que sea y en el pueblo se quedan los que no pueden marchar.
Unos meses después algún político listillo encargará a una empresa amiga por una buen pico un estudio «muy sesudo» sobre La Despoblación del Medio Rural que a lo mejor necesita una ampliación de crédito para poder ser terminada y cuyas resoluciones se presentarán en una gran rueda de prensa y que serán las mismas de otros trabajos anteriores y el resultado será que no hay una solución fácil, que hay que analizar caso por caso, pueblo por pueblo, comarca por comarca, que hay que seguir estudiando el asunto y que hay que invertir más dinero es análisis y estudios, pero de invertir en las comarcas y en los pueblos ¡nada de nada!