TRIBUNA

Los procesos y ‘las procesas’ separatistas

Publicado por
francisco j. fernández cabanillas. jurista y economista
León

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Según dónde nacemos, pertenecemos a una nación. Se trata de un tema de origen infantil. Este verano, los mass media se han dedicado, ora al proceso de ejecución de divorcio de una madre española con dos niños italianos, ora al «prusés» de independencia de Cataluña. El parlamento catalán quiere preguntar a los catalanes: ¿a quién quieres más a papá estado español o a mamá Cataluña? Siendo que Cataluña dice haber sido víctima de «maltrato habitual» por parte del estado español. La madre española, no conforme con las resoluciones judiciales del juzgado competente italiano, se trae a sus dos niños a España, e interpone denuncia por maltrato contra el padre, italiano residente en Italia, en un juzgado español. No se trata de un sencillo problema de relaciones cajero-filiales.

En un programa televisivo de la presentadora AR, que no es plagiadora porque nunca ha sido condenada por delito de plagio, se llama maltratador al padre italiano porque fue condenado por maltrato a su ex mujer en Italia; con la que tuvo su segundo hijo, tras cumplir la pena impuesta por aquél delito. En ejecución, aquí, de resolución firme del juzgado competente italiano, unos 15 meses tarde, los niños han sido entregados al padre y se encuentran en Italia, mientras la madre está investigada por los delitos de secuestro internacional de menores y desobediencia judicial grave. Aún no puede ser investigada por delito de denuncia falsa en España porque se requiere, previamente, condena firme absolutoria para el padre o archivo definitivo de las actuaciones. Pero podemos obviar este delito en España porque el Ministerio Fiscal informa que, en 2015, hubo 123.193 denuncias por violencia de género y 2 condenas por denuncia falsa de violencia de género. Siendo, pues, la probabilidad de condena por este delito en España del 0,001 %. Es decir, la denunciante mete su mano, una sola vez y sin mirar, en un saco con 100.000 bolas, 99.999 blancas y 1 negra, y va, la gafe, y saca la bola negra.

La pregunta pertinente es ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí? Creo que una de las razones explicativas es que España es el país de la Ocde con mayor número de juristas entre la clase política, un 75%. Es de esperar que, velando por su propio interés, legislen para generar pleitos futuros sin fin, para poder vivir de ello cuando dejen la política. El abogado de la madre de los niños italianos fue parlamentario vasco del PSOE. En el proceso de separación de Cataluña de España, la Fiscalía ha puesto muchas querellas y, si es coherente, muchas más que tendrá que poner. ¿Cuántos abogados serán necesarios para tanta defensa penal? ¿Ordenarán los jueces la intervención, previa a dictar sentencia, de los gabinetes «psicosociales»? Porque el problema es psicológico, de sentimientos: el independentista catalán no se «siente» español, si es que no lo odia. La madre iba clamando y llorando por los platós de TV que ella «no sentía» que estuviera desobedeciendo a la jueza competente. Lo mismo dirán los políticos catalanes pro referendum: no «sienten» que están desobedeciendo a los tribunales, no se «sienten» concernidos por tribunales españoles.

No sé si hoy está mucho más judicializada la política y politizada la justicia que en tiempos pretéritos. Pero ocurre que, como dice Philippe Muray (El imperio del Bien), vivimos en la época de la cerveza sin alcohol, el café descafeinado, los cigarrillos bajos en alquitrán y los embutidos desgrasados. ¿Qué hay de extraño que vivamos en la política sin Política con una administración de justicia baja en Justicia? Todo es hipocalórico, hipoalergénico y biodegradable. La sociedad ha sido infantilizada y cada uno se rige según los impulsos de su corazón. Nuestros políticos-leguleyos quitaron la autoridad a los padres, a los maestros y dudo si no quitaron la autoridad a la Autoridad Judicial, visto el grado de desobediencia descarada y las exiguas consecuencias prácticas para quienes la llevan a cabo. Si mamá es condenada ¿acabará indultada?

El legislador español, al criminalizar el desencuentro amoroso entre hombre y mujer, asimétricamente, ha judicializado la vida privada del hombre corriente. El consenso es total, unánime: los pleitos futuros, civiles, penales y paramilitares están garantizados. Pero al criminalizar el desencuentro amoroso entre independentistas catalanes y el resto, el consenso no es unánime. Querellas, más querellas contra los que, ilegalmente, quieren decidir en referéndum sobre autodeterminación. Quizá, el error estratégico del bloque político independentista catalán es no haber elegido una presidenta mujer-madre y todo el gobierno y «cargos sensibles» de sexo femenino.

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Las relaciones entre Cataluña y España son conflictivas porque les falta «calidad». Como varón heterosexual, mis relaciones sentimentales con mujeres en España son inter-territoriales (tú en tu casa y yo en la mía); nos juntamos dos horas los martes, dos horas los jueves, fines de semana alternos con pernocta y la mitad de las vacaciones; en interés superior del niño que, como adultos, aún llevamos dentro. Cualquier otra opción es perder «calidad» en la relación.