Diario de León

Publicado por
josé maría prieto Serra ESCRITOR Y EXPERTO en márketing y comunicación
León

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Y decían que no tenía carácter, que su semblante no hacía migas con lo serio, lo recto, lo disciplinar y no se cuantas cosas más. Pero nos ha vuelto a ganar. Felipe VI, ha vuelto a dar una lección de cordura, preparación, decisión, ánimo y amor a España. Y lo ha hecho en su último discurso con motivo de los acontecimientos de Cataluña.

Dicen que el lenguaje gestual, corporal, es muy importante. Suele persuadir de forma clara. Lo es y persuade. El movimiento de manos del Rey transmitían mucho más que muchas voces aburridas que viniendo de los políticos, de todos, nos tienen aburridos. No se salen del carril. Tienen miedo a decir las cosas claras.

El 3 de octubre de 2017, marcará ya para siempre una línea donde, lo anterior a ella era rutina, dejadez, poca actividad, aburrimiento y mil cosas negativas más. Después del discurso del rey Felipe, se adivina que van a pasar cosas y cosas buenas. Sencillamente porque Él ha marcado el camino de forma seria y firme de lo que es y tiene que ser nuestro país y nuestra democracia.

No es la primera vez que en mis escritos digo que, no se nos cae de la boca la palabra democracia, cuando realmente, nuestro país, España, apenas ha nacido a ella. El rey, sí ha hecho uso correcto de las palabras y cuando decía, por ejemplo que estábamos viviendo «momentos muy graves», quería decir exactamente eso. Y cuando decía que las autoridades del gobierno catalán, La Generalidad, querían proclamar «ilegalmente» la independencia, quería decir exactamente eso.

Daba a las palabras el significado que realmente tenían. No me he encontrado a nadie que me haya comentado que el discurso del rey no le haya gustado y «tocado» allí donde duele. Digo a nadie con criterio, consciente de lo que está viviendo nuestro país por las bobadas que están haciendo algunos catalanes. Pido atención a la palabra «bobadas» porque quiero decir exactamente eso.

No es presentable que un país que tiene la historia que atesora el nuestro, un país que está siendo admirado por como poner en marcha sus herramientas para ocupar un puesto preferente en Europa, con su esfuerzo y con la ilusión de lograr objetivos para todos. No es presentable.

¿Qué necesita más nuestro gobierno para tomar medidas dentro de la ley, que las hay, para cortar de raíz, esa revolución encubierta que quieren algunos catalanes. Hace muy poco el propio y genuino Alfonso Guerra nos ha dejado, como no podía ser de otra forma, sobre este caso, un par de perlas de colección,

Ha dicho, «con los que plantean un golpe de estado no se negocia» y «los responsables, deben ir a prisión cuanto antes», Poco más se puede decir para dar su opinión. Sin tapujos.

El rey ha dicho aquí estoy yo y mi opinión es que el Gobierno, como un solo hombre, y las fuerzas de la oposición que miren bien por España, deben secundarle con mayor velocidad que el Ave. No hay otro camino. Cualquier otra decisión, logrará retrasar todo y nos convertirá otra vez en los españolitos que bla, bla, bla, pero de hacer, poco, poco, poco.

Está, como consecuencia de este espectáculo vivido en Cataluña, dañada la imagen de España fuera de nuestras fronteras. Cara a la Comunidad Internacional, ¿Qué cara debemos poner? Otro ridículo que coleccionar en nuestro curriculum.

¿Dónde están los magníficos propósitos de la marca España? Sencillamente, todos tirados por tierra. Sin ninguna duda. Costará levantarse de esa caída. Ya saben aquel dicho; «calumnia que algo queda». España no se merece esta situación que, vamos a convenir que la hemos dejado crecer nosotros mismos. Y creo que por miedo, aunque es una opinión personal.

Y, en medio de todo este asunto tan grave, tan serio, va Piqué y dice que no vió el discurso del rey porque estaba jugando a la pocha. Con dos cojones. A lo mejor si nos lo merecemos.

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