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Pablo Yáñez Secretario de Comunicación de Ciudadanos en Castilla y León y miembro del Comité Ejecutivo Nacional
León

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L os presupuestos de la Comunidad son el instrumento fundamental del Gobierno de Castilla y León para dar respuesta a las demandas de la ciudadanía, financiar los servicios públicos y acometer las inversiones necesarias para la mejora de la calidad de vida de los castellanos y leoneses.

Desde hace dos años y medio, tras las elecciones autonómicas de mayo de 2015, el Gobierno de la Junta de Castilla y León, se ha visto obligado, dada la pérdida de su mayoría absolutista, a someterse, para la aprobación anual de los presupuestos, a una necesaria negociación con otras fuerzas políticas en las Cortes de Castilla y León.

En un escenario de debilidad por parte del Partido Popular, se abría un escenario en el que el resto de grupos políticos de la oposición debíamos decidir qué papel jugar y de esa manera, qué servicio prestar a los castellanos y leoneses.

Esta Comunidad ha vivido demasiado tiempo, años y años, castigada de igual manera por el rodillo de las mayorías absolutas de un PP intransigente y conservador, como por la incapacidad del Partido Socialista para influir, condicionar u ofrecer solución alguna desde la oposición a los problemas de la ciudadanía.

Unos y otros encantados de conocerse en un papel prefijado en el que votar al PP servía para que nada cambiase y votar al PSOE garantizaba del todo que así fuese.

Dos nuevas formaciones políticas obtuvieron representación en las Cortes de Castilla y León. Y gracias al apoyo de más de 140.000 personas, Ciudadanos logró cinco procuradores en el parlamento autonómico. Nuestra llegada puso en jaque el status quo del bipartidismo convirtiendo su pacto de caballeros en torno al inmovilismo en insuficiente tanto para la vieja derecha como para la vieja izquierda.

El empate a 42 escaños entre el Partido Popular y las fuerzas políticas de la oposición le obligaba por primera vez en décadas a conjugar el verbo “negociar” y la aparición de un actor como Ciudadanos, preocupado tanto por bajar impuestos a la clase media y trabajadora como por mejorar los servicios públicos, con capacidad real de lograrlo, retrataba la ineficacia política del Partido Socialista.

Tras tres presupuestos ya negociados por Ciudadanos desde la oposición, el bagaje viene a confirmar la incomodidad de unos y de otros.

En solo media legislatura el Partido Popular que con Rajoy acometió en 2012 la mayor subida de impuestos de la historia de la democracia ha visto como Ciudadanos le obligaba a rebajar en dos ocasiones el IRPF, a prácticamente eliminar el Impuesto de Sucesiones, a reducir las tasas universitarias, bajar impuestos varios como Donaciones o Transmisiones y a suprimir varias tasas administrativas en pro de un impulso a la actividad económica.

Pero reducir la presión fiscal que asfixiaba a la clase media y trabajadora de Castilla y León a la que se obligó a soportar los remedios a la crisis era sólo una de las patas de nuestra acción política.

En dos años y medio esta Comunidad ha conocido el mayor impulso a la política social con medidas concretas que mejoran la calidad de vida de las familias, de los mayores y en general, de todos los castellanos y leoneses.

Gracias a Ciudadanos, hoy más de 100.000 familias en las nueve provincias disfrutan gratis de los libros de texto de sus hijos evitando así el septiembre negro que tanto sufrían cada año. El problema de las interminables listas de espera atisba una solución gracias a la exigencia de nuestro partido que obligará a la Junta de Castilla y León a abrir quirófanos por la tarde y contratar personal específico para ello.

Ahora cada año, los presupuestos incluyen e incrementan fondos estructurales concretos para Sanidad y Educación, que permiten afrontar las necesarias inversiones no sólo en nuevos hospitales, centros de salud, colegios o institutos sino en el mantenimiento y renovación de los ya existentes.

Se han creado programas dirigidos a la atención de los mayores, para extender el alcance del Internet en el mundo rural, para generar Bonos Respiro para los cuidadores de personas dependientes, para modernizar, mejorar y universalizar el transporte sanitario…

Medidas sociales que suponen un progreso notable en el alcance del Estado de Bienestar en Castilla y León y que han venido acompañadas de planes dinamizadores para las zonas despobladas, para los municipios mineros, y en este último año, para aquellos territorios alcanzados por el devastador efecto de los incendios forestales.

Un escenario de medidas reales conseguidas en cada negociación por Ciudadanos que retrata la inoperancia de un Partido Socialista conducido por el señor Tudanca a la intranscendencia, y que permite a cientos de miles de castellanos y leoneses desencantados con su partido, atisbar una opción política progresista y de un carácter social atestiguado por nuestros logros, que, sobre todo, garantice la utilidad de su voto.

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Los nuevos tiempos políticos no van ni de inmovilismo ni de conservadurismo. Los nuevos tiempos los conducen los cambios, los acuerdos y el servicio útil a los ciudadanos.