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EL MIRADOR Javier Fernández Arribas
León

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« Pensamiento sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era», así se denomina lo que a partir de hoy se va a conocer como pensamiento Xi, la doctrina que ha logrado incluir en la Constitución del Partido Comunista chino. Y lo ha logrado en vida, lo que significa equipararse en poder al legendario Mao con un control absoluto como secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Central Militar.

Y en la práctica, ¿qué representa? Son guías de acción que se van a estudiar en las escuelas para ser un buen comunista chino porque pretende consolidar un modelo económico abierto y moderno en un régimen dictatorial sin libertades y con el ansia de consolidarse como gran potencia mundial en lo económico, lo político, lo militar y lo social, capaz de enfrentarse a Estados Unidos. Mao hizo la gran revolución, Den Xiaping, la apertura económica al exterior y ahora XI Jinping aspira a consolidar el modelo de socialismo moderno chino.

Entre los logros que se han manejado en el Congreso del Partido Comunista chino que ha consagrado el pensamiento XI, está también la lucha con la corrupción, lo que se llama Inspección de la Disciplina. Unanimidad entre los 2.300 delegados que admiten la opción totalitaria de quien promete adaptar el socialismo con modelo chino al mundo global.

El nuevo gran emperador comunista chino tiene 64 años y tiene por delante muchos años para afianzar sus ambiciones políticas y económicas. En el tablero internacional, la demostración de fuerza realizada en el último desfile militar, junto con un notable incremento en el presupuesto de Defensa coloca al gigante chino como una enorme sombra capaz de aplacar las ansias de alguien tan impulsivo como el presidente norteamericano, Donald Trump.

Lo vemos en los mercados financieros y comerciales internacionales y, sobre todo, en las provocaciones continuas de otro dictador, el norcoreano Kim Jong-Un, que quedan sin respuesta por temor a enfrentarse con el gigante chino. Pero en China, no todo es oro lo que reluce.

La economía parece va asimilando el cambio de modelo hacia un mayor consumo interno y menos exportaciones, pero la situación real adolece de graves desigualdades con una capa numerosa de excluidos y desfavorecidos hacinados en los suburbios de las grandes ciudades.

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Un dato más: no hay mujeres en la esfera de poder más próxima a XI para la «Nueva Era». En el tercer escalón del poder, el Comité Central, hay 10 mujeres de 376 miembros.