Absorbidos por el monotema
N i en España ni en el resto del mundo mundial han dejado de ocurrir hechos de no escasa trascendencia, pero todos ellos han quedado sepultados bajo el monotema catalán. Desde la aciaga jornada del 1 de octubre el foco informativo ha seguido fijado las 24 horas del día en el tragicómico y ya fracasado ‘procés’ secesionista. Y sin restar un ápice de gravedad a lo que ha supuesto un desafío en toda regla a la integridad territorial del Estado, no deja de ser lamentable que ello anestesie otras realidades que en circunstancias normales no deberían resultarnos tan indiferentes.
Se ha puesto como ejemplo de ese eclipse informativo el demoledor informe con el que el ministerio fiscal ha concluido la instrucción del caso Gürtel, algo que en una situación de normalidad habría ocupado el primer plano de la actualidad y obligado a dar no pocas explicaciones al PP. Pero, con el monotema por medio, su alcance ha quedado reducido al de un asunto menor sin apenas repercusión. Sólo la dramática ola de incendios forestales que puso en jaque a Galicia logró abrirse hueco y sobrevivir al acaparamiento informativo del ‘procés’. Y para eso hubo que lamentar cuatro muertos causados por lo que Feijóo elevó a la categoría de terrorismo incendiario. Todo lo demás ha quedado eclipsado. Incluso otra catástrofe como la de la sequía, que en las últimas semanas no ha hecho otra cosa que agravarse.
En Castilla y León se han archivado a beneficio de inventario algunas noticias que certifican la falta de pulso de esta comunidad autónoma. Con ocasión de la última EPA trimestral hemos conocido que, si se ha reducido la tasa de desempleo, ha sido a costa de perder población activa, que ha descendido en más de 6.000 personas a lo largo del último año. Consecuencia inequívoca de un insostenible declive demográfico del que todos nuestros gobernantes se lamentan sin que ninguno haga nada por remediarlo.
La Junta sigue vendiendo el «marcado carácter social» de su nuevo Presupuesto, pero sus cuentas apenas dan de sí para reparar los estragos ocasionados por los sucesivos recortes en los servicios públicos. Las protestas por la deficiente asistencia sanitaria se suceden aquí y acullá y la rebaja de las tasas universitarias (de las más caras de España) tendrá que esperar al curso siguiente. Y en estas Unicaja acaba de anunciar la absorción de España-Duero, asestando la puntilla final a aquel quimérico músculo financiero.
Todo esto y mucho más mientras el monotema no parece que vaya a dejar de serlo durante los próximos meses.