León

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Aquí, sufrido lector, cuerdos de fiar ya sólo quedamos cuatro y usted. Me había prometido no escribir otra columna de tema delirante, al menos hasta el próximo martes, pero no hay manera. Ante las muchas protestas recibidas, el Consejo de Informativos de TVE ha pedido explicaciones al director de Informe Semanal por haber acompañado unas imágenes de Puigdemont con la música de El exorcista. Ha leído bien. ¿Se pueden pedir explicaciones en serio de esto? Supongo que se las habrán solicitado por escrito, pues en persona da la risa floja. Cuando el ocioso no tiene nada que hacer exorciza moscas con el rabo. ¿Para qué perder tiempo con diabluras menores, si la actualidad nos rebosa de las grandes? Argumenta el sector suspicaz que la musiquilla ocultaba intenciones aviesas. Pero mensaje subliminal poco, asociar a Puigdemont con la niña de El exorcista es tan evidente como elegir al conde Drácula para un anuncio de sangría. La irresponsabilidad del prófugo ya pone los pelos de punta sin la ayuda de Mike Oldfield, cuya genial melodía pertenece desde hace mucho a la cultura de masas, sirve lo mismo para un golpe separatista que para un descosido mental. La de El padrino es muy socorrida, pero don Carles no es el jefe del cotarro separatista, tan solo pone el flequillo. Al reportaje le pegaba más una gaita gallega o unas castañuelas. Con lo español siempre aciertas. O casi.

En cambio, Rufián es él mismo su banda sonora. Le va más el gore. Ha sacado unas esposas en el Congreso. «A algunos les gustaría verme con una de estas...», espetó histriónico al ministro Zoido. Para después anunciar su deseo de ver a Rajoy con unas. El político de ERC es la versión barbuda de El muñeco diabólico. Como no le rieron la gracia, pues no la tuvo, se marchó airado. Otro matracas.

El Consejo Informativo de TVE debatirá, pues, sobre el sexo de los ángeles caídos. ¿Por qué utilizaron la melodía de El exorcista para un reportaje sobre el separatismo catalán? La respuesta a un gran enigma suele ser la más sencilla. ¿Por qué el CD de Bailemos el bimbó no estaba en su sitio? Sí, sufrido lector, cuerdos fiables quedamos cuatro y usted. Y a mí ya hay días que ganas me dan de tirar la toalla.

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