FUEGO AMIGO
La unión de los reinos
Tampoco puede decirse que este año 2017, que alumbró las primeras brasas para la unión de los reinos de León y Castilla, discurra azorado por aquel estruendo. Un día de los promedios de junio, que este año fue once y domingo, se produjo el encuentro de quien iba a ser Fernando III con su madre Berenguela, un nombre protector tan leonés como Urraca, primera reina titular europea: ambos desterrados de los bautizos. En el caso de Urraca, por evidente repulgo machista. El encuentro se produjo en Autillo de Campos tal día hizo 800 años. El palacio que albergó la efeméride es ahora panera, aunque conserva en su interior cuatro preciosas columnas malbaratadas por el abandono.
La muerte del rey niño Enrique I unos días antes, golpeado con una teja mientras jugaba en el palacio del obispo de Palencia, despertó las apetencias de Berenguela para su hijo Fernando, que lo era también del rey leonés Alfonso IX. Al anularse el matrimonio de sus padres, Fernando se educó en León y con él volvieron a unirse las coronas de León y Castilla 13 años después. La urgencia del encuentro en Autillo responde al interés de Berenguela en abdicar la corona de Castilla en su hijo Fernando, para evitar que la reclamara su padre Alfonso IX. Aunque las dos herencias plantearon inicialmente problemas, conflictos y resistencias, el atasco fue hábilmente resuelto por la diplomática Berenguela.
Su coronación como rey castellano fue refrendada un año más tarde por el pacto de Toro, mientras a la muerte de su padre, que había dejado como herederas del trono leonés a Sancha y Dulce, incorporó sus estados mediante un convenio espléndidamente dotado con sus hermanas. Una vez sometidos los nobles díscolos y unificados los dos reinos, el monarca dio un fuerte impulso a la Reconquista, aprovechando la superioridad militar obtenida sobre el Islam desde la victoria de su abuelo Alfonso VIII en la batalla de Las Navas (1212). Fernando III trató de refundir la legislación y centralizar la administración, promovió la traducción del Fuero juzgo e impuso el castellano como idioma oficial de sus reinos, en sustitución del latín. El proyecto de unificación legislativa lo culminó su hijo Alfonso X.
La conquista convierte al reino de Castilla y León en un territorio mucho más extenso que cualquiera de sus vecinos y el único que tenía frontera terrestre con el Islam. Además, repartió las nuevas tierras conquistadas entre las órdenes militares, la Iglesia y los nobles, lo que dio lugar a la formación de grandes latifundios. Nacido en el monasterio zamorano de Valparaíso, en 1201, murió cuando se disponía a continuar la Reconquista por el norte de África, en 1252. Enterrado en la catedral de Sevilla, la Iglesia católica lo canonizó en 1671.