Diario de León

TRIBUNA

Historia del alcoholismo en la provincia de León

Publicado por
Valentín Rodríguez Melón Psiquiatra- Psicoanalista
León

Creado:

Actualizado:

C reo que se trata de un problema pendiente de memoria, de reconocimiento o de gratitud. El alcoholismo es casi tan viejo como la historia del hombre. En León siempre hubo, como hay y me temo que habrá enfermos alcohólicos. Es demasiado facilitador el entorno, demasiadas las ilusiones de escaparse del sufrimiento y demasiados también los deseos de un goce liberador en el hombre para no dejarse tentar por un producto que en una de sus caras le ofrece todas esas perspectivas.

Sin embargo, con ser antigua la historia de esa enfermedad no es así la historia de la atención específica a la misma. La asistencia «oficial» tanto médica como social a este problema nunca pasó, y hoy aún no pasa, por la atención de lo que le es esencial de ella: el deseo compulsivo a beber sin la libertad y/o la voluntariedad del hacerlo, sólo se han ocupado de sus consecuencias. La organización médica sigue confundiendo la dependencia alcohólica con un simple excesivo consumo del mismo, etiqueta cuadros clínicos y en el mejor de los casos intenta atenuar los efectos de una intoxicación crónica. El sistema de asistencia social trata de dar acogida a los efectos colaterales de la enfermedad. Ahí limitan sus cometidos.

Va a ser el movimiento de Alcohólicos Anónimos (A.A), nacido en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo pasado, el que intente poner en marcha un enfoque terapéutico dirigido al punto central de la problemática: tanto al deseo compulsivo a beber como a las tarea de rehabilitación del enfermo alcohólico y su entorno, a través de actividades terapéuticas de grupo y de transformar al enfermo alcohólico en rehabilitación en agente de salud para otros enfermos alcohólicos. Este movimiento se extiende por todo el mundo y ya a finales de los años 60 existían núcleos en España.

En León, la —vamos a llamarla así— la «primera célula antialcohólica» surge en el verano de 1970, propiciada por un miembro de Alcohólicos Anónimos (AA) de Asturias que promueve entre varios enfermos de alcoholismo ingresados en ese momento en el Hospital Psiquiátrico Santa Isabel un compromiso de intentar continuar reuniones en grupo para reforzar su abstinencia. Estamos en lo que podríamos denominar período de formación. Se utilizan para las reuniones estancias del propio hospital o dependencias de la iglesia de Puente Castro cedidas por el propio párroco. La consistencia del grupo era muy frágil y necesitaba apoyos.

Y llegó una especie de «regalo de Navidad» por parte de la Caja de Ahorros que adquirió el compromiso de hacerse cargo del alquiler de un piso. Así surgió la sede de la calle Batalla de Clavijo.

El grupo aumenta su tamaño de forma rápida a expensas de las captaciones que hacen los primeros rehabilitados. Y ya con más de alguna decena de miembros, el grupo recibe otro regalo, la incorporación a las tareas del grupo y de la Asociación de la trabajadora social Olga Cobo Fernández, que permanecerá ligada a ella de forma voluntaria y gratuita hasta más allá de su jubilación.

La actividad se extendió a Laciana, Cacabelos, Ponferrada, Astorga, Cistierna, Sabero, Boñar, Santa María del Paramo, etc.. Como consecuencia de ella se formaron grupos estables unos ligados a León (Laciana), otros que funcionaron largo tiempo (Astorga acompañados del Dr. Emiliano Franco), otros terminaron independizándose (Grupo Beda en el Bierzo con el Dr. H. Trapote), otros aparecen de forma ya independiente (La Bañeza), etc.. A nivel nacional nuestro grupo tuvo su presencia en la totalidad de congresos nacionales con ponencias y comunicaciones. Este tiempo culmina concretándose en 1976 con la designación del Grupo de León como Sede y Organización del V Congreso Nacional de Alcohólicos Rehabilitados que se celebró bajo el lema del que será nuestro estilo de actuación: El Grupo y la Asociación como Unidad de Tratamiento y Rehabilitación para el enfermo alcohólico.

No duró mucho la estabilidad. Sin apenas tiempo de elaborar todo lo que nos dejó la experiencia de organizar un Congreso Nacional, perdimos la sede social y la ayuda institucional. Durante un tiempo vagabundeamos de forma parasitaria locales cedidos por el Seminario, Cáritas, Oscus, y hasta la propia calle. El grupo no se rompió, y al volver la ayuda institucional (pequeñas donaciones de la Caja de Ahorros, a veces de la Diputación) la asociación pudo hacerse cargo de alquilar su segunda sede en la calle Colón. Si hasta entonces nos habíamos formado y habíamos crecido ahora nos tocaba desarrollarnos, fue el período de creatividad. Se fundó el Grupo de Terapia para Familiares de enfermos alcohólicos, nuestra sede sirvió como centro de prácticas de la Escuela de Trabajadores Sociales de León, se multiplicaron los encuentros intra-asociación (enfermos-familias) e inter-asociaciones (otras provincias), se participaba con ponencias en los congresos tanto autonómicos como nacionales, y manteníamos dos frentes de tratamiento con modelos teórico-técnicos complementarios: el Modelo de Auto-Ayuda para familiares y el modelo de Psicoterapia Grupo-analítica para los enfermos alcohólicos (generalmente sesiones de un Macrogrupo homogéneo en torno a los 20-30 miembros), llegándose a «crear» un original modelo de técnica psicoterápica basado en la «imagen de un muñeco». El Grupo y Asociación de León era respetados y valorados en el mundo del alcoholismo.

Estamos en los años 1990 y circunstancias personales me obligan a abandonar el grupo aunque sigo ligado a él como supervisor de Psicoterapia varios años más.

El grupo cambia de patrocinador —es ahora la Junta la que permite su subsistencia física— y también las sedes buscando una mayor amplitud y adecuación a sus fines, primero en la avenida de Roma y luego —en la actualidad— en José Aguado, perpetuando sus actividades habituales. A los técnicos anteriores se añadió un corto pero valioso tiempo el psicólogo José Carlos Arias, y finalmente van a ser las trabajadoras sociales: Victoria Álvarez y Marta Prieto las que van a dar continuidad de atención técnica al mismo. Son tiempos ahora muy difíciles, la Administración es exigente, y el enfermo alcohólico está mayoritariamente atrapado en una patología dual que requiere de una atención y unos esfuerzos técnicos y personales impensados e imprevistos. Solo la unión y cooperación entre todos los que forman la asociación puede soportar esas presiones y mantener su tarea.

Lamento que en este resumen no entren tantos y tantos nombres sin cuyo entusiasmo y sacrificio no hubiera sido posible este camino.

Se van a cumplir 45 años de existencia, casi medio siglo de Historia leonesa. No lo debe de haber hecho tan mal para perdurar tanto. Soñaremos que algún día estas mismas instituciones en sus vertientes socio-sanitarias se atrevan a respaldar e integrar (oficializar) en sus estructuras a una organización como Arle que cumple una misión que ellos dejan de lado. Mientras tanto deseamos que su historia, logros y vocación les mantenga el ánimo.

tracking