Diario de León
Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

Ayer soñé que Puigdemont daba las campanadas de Nochevieja. Y no en TV3, que sarna con gusto no les pica. ¡En TVE! A punto estuve del calambre nocturno. «Y que dé también los cuartos, pero los propios», argumentará algún lector. Ya, pero el descanso nocturno no es para pasártelo haciendo muecas de espanto. Le reproché a mi subconsciente: «¿Es que no puedo tener pesadillas como las del todo el mundo...que ceno con Bertín Osborne y cocina él, que Trump se muda al piso de al lado... en fin, sustos más llevaderos? Aún sigo con el horror en el cuerpo. Lo propio de un golpista es dar golpes de efecto, pero esto sería demasiado campanazo y demasiada mala uva. Sigue en Bélgica haciendo declaraciones en cuatro idiomas pero en ninguno de ellos sabe cómo pedir esa tila que necesita con urgencia. Ya no se declara euroescéptico. Rafael diría que es «aquel que cada noche te persigue». En lo que a mí respecta, hasta en sueños. Incluso en el espejo, pues ahora con el abrigo azul y la bufanda aún se ha acentuado más ese aire que nos damos, a juzgar por la insistencia en que me lo recuerdan propios y extraños. Hablando de Bertín, en su último programa tuvo- por separado- a Arrimadas y a Iceta. Se nota que el cronista de televisión de La Vanguardia habría escogido otros comensales menos constitucionalistas, pero no le consultaron. Damos por hecho que él hubiese preparado escalivada y no salmorejo. Pero, en efecto, no le consultaron. Denomina «complejos» a que el político socialista se describiese «bajito, gordito, calvito y gay», cuando precisamente expresarlo así denota no tenerlos, pues no hay motivos. El buen humor es incompatible con el separatismo, seriedad de cartón piedra. Unos muermos.

Jesús Calleja con su excelente programa sigue pasando un espejo por la España de las buenas personas, de aquí o de allá. Un gran embajador de nuestro corazón colectivo. Acaba de recomendar que recorramos en familia Castilla y León. Si alguien le pica que se rasque. El nuestro es país para comérselo, de punta a punta, de día y de noche.

Y sí, soñé que Puigdemont daba las campanadas en TVE. Espantosa pesadilla, uff. Pero como podía ser peor lo fue: las dio con Pilar Rahola. Última vez que ceno mollejas y repito.

tracking