TRIBUNA
Orgullosos de España. Orgullosos de nuestra Constitución

L os leoneses, al igual que el resto de españoles, debemos estar muy orgullosos de nuestra Constitución. Desde que en 1978 fuera aprobada, nuestra norma fundamental ha procurado la etapa de bienestar y progreso más prolongada de la larga Historia de nuestro país.
La trayectoria del constitucionalismo español data de hace más de dos siglos, cuando en 1812, en Cádiz y con parte del país bajo ocupación napoleónica, fue promulgada la primera constitución en España. Una constitución tan efímera como vanguardista ya que, entre otros aspectos, se caracterizaba por su carácter liberal y por el establecimiento de la soberanía en la nación, la separación de poderes y la monarquía constitucional. Una constitución que nada tenía que envidiar a la norteamericana, originaria de 1787, con su «we, the people...» como identificador clave de qué era una nación y quiénes eran la fuente de la que emanaban los poderes de la misma.
Desde ese 1812 son muchas las constituciones y otros tantos los fracasos acumulados por nuestra nación en el intento de dotarse de una carta magna que permitiera, primero, la convivencia pacífica y, segundo, el progreso de los españoles. Una cuenta de fracasos que en 1978 puso su punto y final con nuestra actual Constitución.
El éxito de nuestra Constitución se basa no solo en la implantación de un sistema democrático duradero en España tras dos siglos de historia convulsa y de guerras civiles, sino también en ser el esqueleto en torno al cual la sociedad española se ha convertido en una de las más desarrolladas del mundo. Incluso a pesar de las numerosas amenazas. Ninguna democracia está libre de amenazas por el hecho de ser el sistema político más justo. Quizás, más bien, precisamente por eso no está libre, por ser el sistema que garantiza la libertad y la igualdad de los ciudadanos.
Este es el tercer gran éxito de nuestra Constitución: haber logrado todo lo anterior a pesar de amenazas tan potentes como los dos golpes de estado acaecidos, los continuos envites rupturistas de los nacionalistas y la terrible y mortífera acción terrorista que no ha dejado de sacudir a España en su historia democrática.
Este éxito que es la España actual no es exclusivo de la Constitución de 1978. Este éxito también tiene como protagonista principal a los españoles. A los españoles que en aquellos tiempos tuvieron la grandeza de pensar que no había alternativa a la democracia en España y que, en un ejercicio de concordia de reconocimiento y prestigio mundial, pusieron fin a dos siglos de guerras civiles. Y, por supuesto, a los españoles que en los años sucesivos hemos convertido a esta nación con nuestro esfuerzo diario en una de las sociedades más respetadas, más libres y más desarrolladas del mundo.
En este sentido, las numerosas y masivas manifestaciones que hemos visto estas últimas semanas o el mar de banderas nacionales que adornan los balcones de las calles de toda España no es solo una reacción al desafío rupturista de los independentistas catalanes. Es mucho más que eso.
Es ser conscientes de todo lo logrado y del esfuerzo y sacrificio empleado. Es saber que vivimos en uno de los mejores países del mundo, y no solo hablo de estándares económicos y de calidad de vida, que también, sino de otros aspectos que definen la personalidad de un pueblo, como llevar siendo el país campeón del mundo en donación de órganos desde hace cinco años. Es formar parte de uno de los países referentes en solidaridad, tanto internamente como con el exterior. Es ser una sociedad hospitalaria, recibiendo a los millones de extranjeros que cada año pulverizan el récord de llegadas foráneas ante los innumerables activos con los que cuenta España. Y, por qué no, es disfrutar y vivir nuestro liderazgo mundial en deporte, en moda, en gastronomía, en innovación...
Esas banderas en los balcones son la muestra del orgullo por esta España. La España de hoy. La España que ya no solo se enorgullece por gestas de varios siglos de antigüedad, sino que lo multiplica incorporando a estas todo lo mucho conseguido durante estos 39 años de democracia. Todo lo mucho conseguido entre todos.