Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Sólo olvidas lo que sabes, conque mal puedo olvidar el chino que no hablo. Rajoy sabía que la Cuna del Parlamentarismo era nuestra, pero... se le olvidó. La memoria tiene un peculiar sentido de la inoportunidad. Pero pelillos a la mar, hasta Ronaldo olvida que es el mejor. Con un artículo publicado en los medios de León, el presidente ha pedido disculpas por su errónea afirmación en The Guardian. En efecto, sólo cabe olvidar lo que sabías, incluidos quienes dudan si han leído el Quijote una o ninguna vez. También San Pedro se pasa el día buscando las llaves del reino. Y este columnista, el mando de la tele. «Sé que estáis dolidos, y lo entiendo», comenzaba. En las redes sociales, hay a quienes le ha parecido algo escaso como mea culpa y exigen que además en enero se le dé una pasadina por el potro. No hay motivos, resulta evidente que no hubo voluntad de ninguneo. Ni siquiera ha recurrido al «donde dije Ivanhoe, digo Diego». Ocurrió. Y no cabía otra que su petición de disculpa y a nosotros concedérsela. En el medievo, para compensarnos hubiese tenido que partir a buscar la flor azul o la fórmula de la piedra filosofal. No le exijamos tanta caminata. A nadie le definen sus errores, sino los aciertos. Es lo que tiene estar en el candelabro. Ha acertado en la muy difícil aplicación del 155, le podemos perdonar incluso otro olvido más.

En su artículo para los leoneses, Rajoy rememoraba su infancia y su adolescencia entre nosotros. Este periódico publicó en su día una foto suya de chaval. La misma permitía barruntar que, entre matrícula y matrícula, quitó alguna novia. Si figura usted entre los damnificados, también pelillos a la mar. Olvídelo ya, caramba. ¡Fue en Primaria!

Pensemos en los asesores que no detectaron antes el error en el artículo remitido a The Guardian, qué malas navidades pasarán reconcomiéndose. Pobrines. Nada, nada, disculpados quedan también, pues, sí, sólo olvidamos aquello que sabemos. Y hasta Julio Iglesias reconoce que se olvidó de vivir. Lo raro es que no recuerdes el móvil de Miss Universo, si nunca lo has tenido. Sin humor vamos a la catástrofe. Sin disculpar los yerros, nunca saldremos de ella. Y como gritó alguien en El Salvador: ¡Viva Honduras!

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