Investir a Arrimadas
Algún medio de comunicación ha pedido ya a Inés Arrimadas, ganadora de las elecciones del 21-D en Cataluña, que intente la investidura. Con la conciencia, claro está, de que no va a conseguirla, pero con la seguridad de que puede lanzar un mensaje pedagógico constructivo y transversal que llegue a los catalanes y contribuya al desmontaje de determinados mitos uniformistas. Arrimadas no conseguirá la investidura porque enfrente hay un bloque soberanista que hará valer esta condición sobre cualquier matiz ideológico. Ninguna importancia tiene para sus integrantes que JxCat sea de derechas, que ERC sea un partido de izquierdas y asambleario, o que la CUP sea una formación antisistema. Sin embargo, sería saludable que Ciudadanos invitara a quien quisiera sumarse a la aventura a unirse a su programa de reconciliación y de futuro. La división de Cataluña en bloques vuelve ingobernable la comunidad autónoma y agranda una fractura social ya muy profunda hace ver con buenos ojos una propuesta consociacional, transversal, que al menos obligase a los nacionalistas a decir que no y a explicar por qué.