OPINIÓN
EDITORIAL: Una mejora en el empleo que se centra sólo en los hombres
El balance de la evolución del empleo en 2017 ha sido muy positivo. Crecen los cotizantes a la seguridad social y desciende el número de parados. Con distintas intensidades y porcentajes es la tendencia generalizada en el conjunto de España, en la Comunidad y en la provincia de León. Las cifras de personas trabajando se van situando en los niveles previos a la crisis, pero los análisis detallados de los datos desvelan que la recuperación no llega a todos los sectores. Y uno de los balances que evidencia que algo se está haciendo mal es la diferencia en el acceso a esos nuevos trabajos que existe entre los hombres y las mujeres. La estadística difundida ayer por el Servicio Público de Empleo establece que en León de cada tres puestos nuevos dos corresponden a varones. Un dato que genera un desequilibrio evidente en un aspecto que debe ser una prioridad como es la igualdad con la que combatir la llamada brecha de género. Ese desfase registrado en 2017 impulsa aún más esa diferencia en el mercado laboral que lleva a que en el paro haya de manera sistemática y permanente más mujeres que hombres.
Sin duda es uno de los aspectos que deben tenerse en cuenta en el diseño de las políticas y las iniciativas con las que combatir esa lacra del desempleo, que también presenta otros frentes que reclaman más atención de la sociedad, como es el caso de los parados de larga duración, a los que la llegada de la ansiada recuperación no termina de alcanzarles y les provoca situaciones de marginación, porque se acumulan ya una decena de años desde que las cosas se torcieron en la economía nacional.
Y en materia de empleo para el conjunto de España será fundamental el conseguir un cambio en las estructuras que frene la actual estacionalidad del empleo. Un diagrama previsible de subidas y bajadas del número de parados se repite cada año en función de la mayor actividad económica que generan sectores como el turismo, los servicios o la hostelería. Y eso supone un lastre porque las personas condenadas a vivir sin una continuidad laboral a lo largo del año se ven privadas en muchos casos de la posibilidad de realizar su vida como quisieran, incluso dañando al conjunto de la economía nacional porque tienen problemas a la hora de planificar inversiones que tienen un efecto dinamizador.
Eventualidad, brecha de género o disfunciones entre oferta de empleos y preparación de los españoles son asuntos que requerirían una mayor atención de las instituciones y de la sociedad. En los debates reales que se abren en España lamentablemente este tipo de asuntos no siempre reciben la atención necesaria más allá de las declaraciones interesadas y totalmente previsibles de unos y otros felicitándose o buscando cualquier resquicio para la crítica.