TRIBUNA
Pequeño empujón
L eón, España, principios del siglo XXI. 2018. El arriba firmante tiene ya la suficiente edad como para, con cierta propiedad, poder escribir sobre esta pequeña ciudad, «apañada», según un amigo. Por supuesto no pretende insinuar que «apañados estamos» en sentido peyorativo, sino acercarse a la acepción de la palabra entrecomillada como bonancible y con aptitudes para poner en escena nuevos proyectos, entre otros significados populares.
Y, en verdad, además, por su número de habitantes y extensión, pudiera ser una población cómoda, plácida y próspera (?), es decir, con capacidad de crecimiento económico.
Debiera ser más fácil prosperar desde abajo que después de haber alcanzado parte de la gloria prometida, como ocurre con ciudades y países europeos.
Lamentablemente aquí también se cumple la sentencia: Cuanto más pobres, más indigentes; cuanto más ricos, la posibilidad de alcanzar estadios superiores resulta facilona. Dinero llama dinero. «Poderoso caballero es don dinero…», como dice el poema o letrilla de Quevedo.
Y por extrañas razones, me ha venido a la cabeza el conocido eslogan ‘León solo’, que alguna mente preclara se inventó hace unos cuantos años.
Acertó el buen hombre. Efectivamente, transcurridos unos lustros, nos quedamos más solos que la una. Eso sí, con catedral y Musac, aunque sin perrito que nos ladre.
En la Corte de Madrid se han olvidado en buena parte de que existimos. Bueno, tampoco es para ponerse así. Nos regalaron una ampliación del Aeropuerto digna de elogios turísticos; casi todo el año sirve para que algunos leoneses hagamos escapadas esporádicas para visitar a lejanos cuñados charnegos o, ‘en temporada’, torrarnos al sol de Canarias o bañarnos en La Malagueta.
De los vuelos directos y regulares a París en mejores tiempos, se puede cantar: «Ya todo aquello pasó. Todo quedó en el olvido…».
Da la impresión de que sólo les interesa Madrid y alguna que otra población tocada por los dioses. ¿De cuántos museos fundamentales para el turismo cultural disfruta la Villa y Corte? Como me comenta un buen amigo (de los pocos que me quedan), podrían repartir la caridad en bastantes provincias dejadas de la mano de Dios. Dice él.
Mas, recientemente, han tenido un detallín, un pequeño empujón: previo pago nos han concedido la calificación de Capital Gastronómica 2018. Vale. Un pequeño empujoncito al que acceden todas las provincias españolas que lo soliciten y paguen las correspondientes tasas.
Ya son numerosas las galardonadas. Nos parece muy bien. Más vale tarde que nunca. Ahora sólo es necesario que, aparte de la calidad de los productos agroalimentarios, los hosteleros den el do de pecho con ofertas imaginativas y novedosas, estética en la presentación, paramento adecuado del local, atención profesional, limpieza refulgente en todas, digo todas sus respectivas estancias, trato exquisito, y una larga relación de obligadas actuaciones para demostrar que, efectivamente, somos consecuentes y merecedores del galardón, aunque haya sido concedido previo pago de altas tasas.
Pudiera significar una ocasión única para regentes y gerentes de todo tipo de establecimientos (taberna, snak cafetería, restaurante, hotel), dignifiquen su oferta sirviendo de motor para que, prácticamente la única industria de la ciudad, consiga la atracción de foráneos ávidos de cultura gastronómica; para, a falta de grandes centros internacionales, convertir a León en un epicúreo museo para el paladar, la vista y la afabilidad, esa cualidad que tanto se nota su falta por estos pagos.
Esta última puede ser tan importante como las bondades de las llamadas tapas de Puturrú de fuá en lecho de arándanos flambeados al aguardiente de La Sobarriba.
Por cierto, ¿han observado que, poco a poco, han ido desapareciendo los restaurantes clásicos donde comer «a la carta» ? Van dando paso al a veces preocupante menú del día. ¿Cuántos permanecen de los primeros?
La promoción puede ser interesante, al menos hasta que todas las ciudades de las Españas, y van de camino, sean premiadas con la ya mencionada distinción: Capital Española de la Gastronomía.