Diario de León
Publicado por
AL TRASLUZ EDUARDO AGUIRRE
León

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D ime cómo rectificas tus errores y te diré quién eres. Rajoy estará hoy en León como parte de su rectificación por haber afirmado en un artículo, para un periódico inglés, que el Reino Unido es la cuna del parlamentarismo, cuando la Unesco ha declarado que es León. Aquí lo sabemos todos, incluso quienes creen que el Medievo queda en el XIX, legua arriba o legua abajo. Por ello, cada error exige una rectificación acorde. Si Georgie Dann componía canciones horrorosas aposta qué va a rectificar ahora, ni en diez reencarnaciones. Rajoy lo lamentó enseguida y lo sigue lamentado. Lo que importa es que nuestros errores nos crean deudas de afecto que no prescriben, ni siquiera cuando ya hemos sido disculpados por ellos. Es decir, don Mariano sentirá siempre que le debe una a León. Y no porque se lo demandemos, sino porque se lo exigirá a sí mismo. Muchos actos positivos tienen detrás tal contabilidad afectiva, yerros del pasado a los que te sientes ligado por cariño. ¿Quién no tiene deudas de afecto? No nos condicionan, pero guían y te hacen mejor. Sólo los malvados carecen de sentido de la reparación. Rajoy no lo es.

En cambio, no llamaría error a las estrambóticas palabras de Celia Villalobos sobre jubilarse a los setenta o a los ochenta, «porque ella está divina de la muerte» y hay por ahí mucho fresco tumbado a la bartola, con más años de jubilación que de trabajo. Curiosa manera de regalar votos a Ciudadanos, en situaciones políticas muy complejas para el PP que exigen a todos sus políticos la máxima prudencia. Hizo una ofensa innecesaria, en la que el desparpajo no sirve de atenuante. Los errores son otra cosa.

Bienvenido a León, don Mariano, su medio tierra y segunda patria chica, donde estudió el Bachillerato. Y sí, recuerde que las deudas de afecto no prescriben. Conviértase usted en nuestro mejor embajador. Por ejemplo si le visita en Moncloa el sultán de Turulustán, quien siempre viaja con sus 5.000 esposas y sus 5.000 suegras, más otras tantas profesoras de danza del vientre, cuando le pregunte por algún buen restaurante, mándelos usted para León, con la indicación de que somos la cuna del parlamentarismo y manjar de reyes. Y luego, pero ya desde aquí, que tiren para Galicia.

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