EN BLANCO
Cáritas musical
La verbena en la que vivimos desde hace años provoca que la realidad siga asomando su fea patita, lo que ratifica el hundimiento de las viejas y confortables seguridades de antaño. Tamaño desaguisado institucional ha dañado hasta extremos inconcebibles nuestro modelo de convivencia, con las perversas consecuencias de índole social y económica que todos conocemos. Pese a los cuentos y cuentas gubernamentales, los índices de pobreza y desigualdad siguen aumentando en este país de chichinabo, incapaz de dar respuesta a los frentes y desafíos que se plantean por todas partes. Optando por la vía de los hechos, organizaciones de tanta solvencia como Cáritas no se resignan a la jaula del conformismo y, cobijadas bajo el paraguas de su prestigio, plantean iniciativas solidarias como el concierto que tuvo lugar la pasada semana en el teatro San Francisco. Cumpliendo con el protocolo, el tema podría despacharse con un par de lugares comunes, pero me gustaría hacer hincapié en la extraordinaria pericia técnica de su máximo protagonista, el prestigioso cantante Manuel Martín Delgado.
En esta vida te lo tienes que creer, eso lo primero, pues una ética de la convicción es imprescindible para configurar el paisaje de afectos creado en el escenario por don Manuel y sus acompañantes, la pianista Maite Estepa y la soprano Ana del Castillo. Jugando en casa ante un público convertido en una fragua de unanimidades, los artistas fueron calentando motores a lo largo de un repertorio de inspiración clásica que quedará sin duda para el recuerdo. Con mucha torería y saber estar cantaron de todo, y por su orden: desde memorables canciones napolitanas hasta inolvidables temas de zarzuela que llevan la firma de Chapí, Serrano o el maestro Sorozábal. Una emoción colectiva y muy sentida fue el pegamento vinculante de la gala rematada, con una orfebrería de precisión, a los sones del Maitechu mía, lo que disparó el sufragio colectivo del aplauso. Gran iniciativa la de Cáritas, una organización viva, eficaz y siempre en lucha contra los muchos pecados e injusticias de este pícaro mundo.