NUBES Y CLAROS
El efecto mariposa de la miseria
Lo malo son los salarios más bajos y las pensiones atrapadas en cálculos malabarísticos; lo peor los efectos del empobrecimiento general. La teoría no es nueva, llevamos ensayando la parte empírica del asunto diez años: el recorte trae recorte; la caída del gasto desplome general de la economía; la pobreza de unos miseria para otros muchos. La mancha de aceite del empobrecimiento y las dificultades se extiende. La recuperación del PIB y el VAB nos permite sacar pecho porque hemos tocado fondo de recesión y rebotamos (alguno ha quedado espachurrado allá abajo); pero la contención, el miedo y la falta de efectivo están muy lejos de recuperar confianzas y alegrías pasadas. Y eso tiene un enorme coste para el futuro de todos. Cuestiones del ‘cash’, que diría la filósofa leonesa del cuore.
La dura realidad del asunto la ha puesto de manifiesto ahora un sesudo informe económico, y la cosa vuelve a la actualidad. Pero ni es nueva ni sorprende. Si trabajadores y pensionistas tienen menos dinero, gastan menos. Elemental. Si contienen sus gastos, los negocios que sólo sobreviven si hacen caja se resienten; como evidencia que en esta época de nuevos brotes verdes sigan cerrando micropymes y autónomos a cascoporro (ojo con los datos de León, especialmente alarmantes). Si quienes cierran tienen que encomendarse también a Nuestra Señora del Puño Cerrado, los que se mantienen abiertos las pasarán canutas. Y así sucesivamente.
En León la ecuación ya estaba bastante probada en el caso de las comarcas mineras. Cuando se ganaba dinero en el tajo se regaba en tiendas y supermercados, concesionarios de coches y viviendas, bares y escuelas,... Se cerró el grifo del carbón y el resto de los negocios naufragó sin remedio. Quedó la nada. Experimento elevado a la máxima presión en el mínimo tiempo, con resultados tan desesperanzaados como esclarecedores: al final la nada y punto.
Nos piden optimismo, y estamos deseando derrocharlo. Ver el vaso rebosante. Sólo que las cuentas no salen. Dejar de caer en el abismo de la incertidumbre es una excelente noticia; pero queda mucho que remar, y no va a ser fácil. Si no se siembra y se fertiliza no habrá mucho fruto que recoger. Y en esto las abundantes nieves que nos adornan no ponen freno a la sequía.