AL TRASLUZ
Pacto de lealtad
Ya ven. 50.000 días llegando a sus lectores y Diario de León —el decano de la prensa leonesa— sigue en plena forma, achaque menor por allí, gotera sin importancia por allá. Suele decirse que lo importante es llegar, pero ya puestos que sea con salud, ilusión y garbo, pues hacerlo exhausto y a gatas no es lo mismo. Picasso tuvo un hijo ya octogenario, innegable proeza gimnástica, pero esto nuestro tiene aun más mérito, pues somos ya centenarios. Un medio de comunicación puede tener éxito porque surge en el momento adecuado, pero no sobrepasa el siglo de existencia tirando solo de las rentas. Hay que reinventarse muchas veces, pero sabiendo dónde está la impronta que te define como periódico, de ahí que sea tan importante que en una redacción convivan profesionales de distintas edades. No soy de quienes creen que los medios han de estar adaptándose constantemente a los nuevos tiempos, pero tampoco negándolos. Estos 50.000 números son el logro de un pacto tácito de lealtad mutua, entre ustedes y nosotros, cumplido por ambas partes a lo largo de generaciones. Nos leen, como nos leyeron antes sus mayores. Las firmas eran otras, la cabecera la misma.
Quiero pensar que perciben que no les hemos fallado, al menos en lo esencial. Por lo que a mí respecta, llevo más de tres décadas con esta columna, y más allá de los resultados, que no me corresponde a mí evaluar, sigo escribiéndola con la misma dedicación que el primer día, pero con mayor responsabilidad. Después de tantos años lo difícil no es encontrar temas o cómo plasmarlos, sino dar con el tono ético justo que cada uno requiere, para que el lector perciba al concluir que, pese a todo, hay motivos para la esperanza. Cuesta, pues el mundo es de granito. Pero nadie dijo que ser juglar de columnas fuese fácil. Soy libre para elegir el registro desde el escribo.
50.000 es número para ser celebrado. En efecto, no hemos llegado aquí por mero empecinamiento, como tras el martes viene el miércoles. Es consecuencia de dicho pacto de lealtad, cumplido por ambas partes. Lo firmamos con sus bisabuelos y sigue vigente, sin visos de finalizar. Gracias por haber estado ahí, por estar y porque lo seguirán estando. La de hoy, como todas, va por ustedes.