Diario de León

TRIBUNA

Un pacto educativo ¿será posible?

Publicado por
FRANCISCO J. LÓPEZ RODRÍGUEZ PROFESOR
León

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N o corren buenos tiempos para la enseñanza en España en general. Estamos a la cola de Europa. El 35% de los jóvenes españoles de entre 25 y 34 años no tiene ni el Bachillerato, el doble que en la Ocde, ni han conseguido estudios elementales.

Andreas Schleicher, responsable educativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), ha insistido en la importancia de que las nuevas generaciones adquieran el mayor nivel de competencias educativas posible. «Quien no tiene una buena base educativa se queda en los márgenes de la sociedad», ha advertido.

El padre del informe Pisa ha desgranado, durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, los problemas que provocan que buena parte de los jóvenes españoles se queden estancados en niveles muy bajos de cualificación. En su opinión, «España ha hecho muy poco para que la enseñanza sea atractiva» y no ofrece a los alumnos «más opciones para aprender de forma distinta».

Respecto al Pacto de Estado por la Educación en el que trabajan los distintos grupos políticos, ha considerado que «es difícil» que se alcance, pero lo ha definido como «esencial». «Los países más avanzados no han politizado la educación, han llegado a un consenso». No es el caso. En España. La enseñanza se ha politizado y sigue politizándose. Se está intentando llegar a un Pacto Educativo entre todas las fuerzas políticas de la cámara. Muy difícil para ponerse de acuerdo dado que confluyen intereses de calado y, sobre todo, aspectos ideológicos muy enfrentados, ya que la mayoría de las fuerzas de izquierda y la ultra izquierda son contrarios a la enseñanza privada concertada y, por supuesto, a que la religión sea una materia evaluable.

La enseñanza debe ser laica. Fuera la religión de las aulas. Podemos, ciertos sindicatos radicales, la Ceapa, al menos sus dirigentes, no quiere hablar de enseñanza privada concertada, en todo caso, que sea subsidiaria de la pública.

El aspecto competitivo de los partidos políticos hace muy difícil el «diálogo constructivo». El profesor emérito Manuel de Puelles dice que: «la educación fue en el pasado, y sigue siendo hoy, un terreno propicio para el enfrentamiento de discursos ideológicos que, muchas veces, se han presentado, y se presentan, como antagónicos, incompatibles y excluyentes».

Siguiendo la evolución del Pacto Educativo hay ausencias muy notables, indispensables y no se habla de ellas. En primer lugar, hay que restituir la autoridad del profesor. Hoy, en ciertos niveles educativos, que abarcan la edad de 12 a 16 años, las aulas se han convertido en un dominio de los alumnos, de la barbarie, sí digo bien, la barbarie; las malas formas, el acoso a los profesores, el insulto, las groserías.

Un periódico nacional acaba de publicar que los profesores pierden veinte minutos en imponer orden en las clases. En algunos niveles puede ser que debamos invertir los tiempos treinta y cinco minutos para poner orden y veinte minutos para tratar de transmitir conocimientos.

En el Pacto Educativo no se habla del profesor, bueno se pretende buscar los mejores. Sí, porque sin vocación de sacrificio hoy es una de las profesiones más subyugada y sometida a los caprichos de una sociedad estudiantil que no quiere formarse. Se debe evaluar el sistema educativo. Se habla de fomentar la Formación Profesional, es de lo único positivo. De autonomía de los centros, nada de nada. De convivencia escolar, ni se menciona.

Ahora bien, derechos de los alumnos, todos. Democracia en los alumnos, hasta el infinito. Participación de los alumnos hasta en las sopas.

La educación no tiene solución en España. No sé si habrá Pacto Educativo o no. Puede ser que haya en palabras de Horacio: Parturient montes, nascetur ridiculus mus (Parieron los montes y nació un insignificante ratón), a saber, cualquier cosa insignificante y ridícula que sucede cuando se esperaba una grande e importante.

Siendo optimistas, supongamos que se llegue al Pacto Educativo. ¿Qué factores inicialmente se deben tener en cuenta? Hay tres esenciales, requisito sine qua non: devolver al profesorado la dignidad, la profesionalidad, la autoridad. Esto ha quedado relegado porque la ideología de izquierdas aboga por la participación en las aulas, es decir la equidad. Se debe dar a los alumnos muchos derechos y pocos deberes, así haremos unos estudiantes progresistas y muy izquierdosos ya que se barrunta para algunos el principio de la anarquía que tanto perjuicio causó en España con la Segunda República.

Los puntos álgidos para llegar a un Pacto Educativo serían: 1. Eliminación de la enseñanza concertada 2. Eliminación de la clase de religión 3. Eliminación de la autoridad del profesorado 4. Privilegios educativos para las comunidades autónomas que reivindican autonomía total educativa y legislativa. Si esto se consigue se entiende que ya se llega al Pacto Educativo porque es lo que condiciona, esencialmente la izquierda históricamente.

Y no olvidemos, los intereses de ciertas autonomías, que pretenden ampliar competencias en educación. Hacer lo que les venga en gana y convertir estas comunidades autónomas en clanes gobernados por la peor clase política de la historia, fomentando el odio hacia España. Este país se está balcanizando y ningún gobierno pretende evitarlo. Lo hemos visto en Cataluña desde el inicio de los procesos autonómicos. Las transferencias educativas han avivado el fuego y ya no hay agua ni bomberos suficientes para apagarlo.

Un Pacto Educativo debe dejar al margen a los políticos. Debe estar integrado por profesionales del sector educativo bien en activo bien de personas que han tenido una larga experiencia en la enseñanza. Debe estar formado por personales neutrales sin adscripción política, alejadas de posturas decimonónicas que han supuesto en la Historia, tragedias irreparables. Debe ser Pacto Educativo que respete el artículo veintisiete de la Constitución. En las múltiples leyes educativas se habló del cheque escolar. El Nobel de Economía, Milton Friedman, para liberalizar el último reducto del estatismo: la enseñanza, propone que las ayudas del Estado se transfieran directamente a las familias, de forma que éstas son las que deciden el centro al que envían a sus hijos. La ayuda por cada niño escolarizado se corresponde con el coste del puesto escolar. Habría una mayor diversidad de la oferta, introduce la competencia. Los centros han de mejorar su oferta para dar satisfacción a sus clientes. Eso eleva la calidad.

Muchos profesores podrían querer unirse para poner en marcha sus criterios pedagógicos. Los colegios estarían, además, interesados en fichar a los profesores más creativos, dinámicos y preparados. Esto es una utopía porque vistas las propuestas de partidos políticos, sindicatos y de profesores y de estudiantes, la competitividad y la calidad no está en sus propósitos. ¿Quién tendría el poder en el sistema educativo? Indudablemente, los padres, pues ellos decidirían a qué colegios desean llevar a sus hijos. Por tanto, Pacto Educativo ¿Habrá? ¿No habrá? Mencionamos de nuevo a Horacio, parto de los montes sí será posible.

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