cartas al director
El olvido de las pensiones
D espués de arrellanarse cómodamente en su sofá favorito, ¿o quizás no se había levantado aun?, y una vez encendido uno de los grandes vegueros que tanto le complace degustar, exhaló una larga «calada» y se puso a darle al «caletre». El problema catalán cada vez se enquista más, los juzgados echan humo con los casos de corrupción, los problemas sociales se multiplican y, para colmo, los nueve millones largos de jubilados y pensionistas parece que despiertan de su letargo y quieren hacer algo parecido a una declaración de guerra. Desagradecidos, si hemos subido las pensiones una media de un euro al mes. ¿Qué hacer?
Transcurridos unos instantes de profunda reflexión, se encendió una luz en su cerebro, ¡eureka, lo encontré! Nada más fácil que sacar del cajón «desastre» el informe elaborado por la comisión de sabios utilizado para la reforma de las pensiones del 2013 y ahí seguro que hay algo que nos saque del apuro. Son casi diez millones, un número a tener en cuenta en los momentos convulsos que vivimos.
Y lo encontró, vaya que lo encontró. La solución, según su cerebro, pasa porque los trabajadores contraten con la banca, grande o pequeña da igual, planes de pensiones privados con los que poder complementar la mísera que a cada uno le corresponda en un futuro y después de muchos años cotizando. Total, los salarios en precario que sufren actualmente dan sobradamente para ahorrar y pagar la pertinente cuota del plan. Cómo se recupere después es lo de menos, el banco se beneficiará, que es lo importante.
Y de paso, aprovecha para recordar paternalmente a los españolitos de a pie la necesidad imperiosa de ahorrar para poder dar estudios a sus hijos. Tenemos una educación pública sufragada por los impuestos que pagamos todos, pero como estamos privatizándola, sin prisa pero sin pausa, hay que prevenir el futuro inmediato si queremos que nuestros vástagos puedan tener perspectivas. El que avisa no es traidor y que nadie se llame a engaño.
Pues D. Mariano, sepa Vd. que la gran mayoría de los mortales tenemos la obligación legal de contratar con el Estado algo parecido a un plan de pensiones que financiamos con nuestras cotizaciones a la Seguridad Social durante toda la vida laboral, cotizaciones cuya cuantía, sepa también, está establecida por ley, ley, dicho sea de paso, en cuya redacción y posterior aprobación no tenemos ninguna posibilidad de intervenir.
Gracias pos sus desvelos D. Mariano, pero para estos resultados es mejor que no piense más. De todas formar los jubilados y pensionistas de toda España, también los de León, nos concentraremos las veces que haga falta ante las Subdelegaciones del Gobierno para protestar por la burla que supone el tan escaso como irrisorio euro de incremento medio mensual de nuestras pensiones. Feliz descanso señor.
José E. Fonseca Barreñada.
Secretario de Organización UJP-UGT León
Agua y gas en Bembibre
L es relato mi situación. Hace ya algún tiempo que vengo arrastrando problemas con la caldera del gas de mi casa. Hoy resulta que me visita el técnico y me informa de que tengo que cambiar una pieza de la caldera, «el intercambiador». Me parece que les es muy conocida a los vecinos de Bembibre, pues es el único pueblo, por lo menos de la zona, que tiene este problema. Y todo por culpa de la calidad del agua (pagada por los vecinos a precio de oro). ¿Me podría decir —porque parece que hay una depuradora— el Ayuntamiento o la empresa del agua (Hidrogestión) si se puede arreglar esto para que no suponga una sangría para los vecinos de Bembibre? Ya no hablamos solo de pagar el agua (un bien común) a un precio desorbitado, sino de que su pésima calidad causa desperfectos cuyo coste también hemos de asumir los contribuyentes. ¿Estamos de broma?
jesús puente. bembibre