TRIBUNA
Innovación, empleo y reformas
V olvemos sobre estos temas tan importantes para nuestra autonomía, tratando de aportar ideas y debate sobre ellos. Citaremos ejemplos donde la innovación ha dado un vuelco a los resultados de actividades primarias como agricultura y ganadería; también reformas que han sido capaces de liberar recursos, que necesitamos para inversiones en innovación, sanidad y educación; en ambos casos también con repercusión importante positiva sobre el empleo.
Castilla y León con una superficie de 94.000 km2 tiene una población de 2,44 millones de habitantes siendo la comunidad autónoma que más población ha perdido en los últimos diez años, con la mayor intensidad en la provincia de León. Como primera observación habría que decir que ¡algo pasa! La distribución del empleo por sectores económicos en Castilla y León puede dar algunas pistas: 69,5% servicios; 16,3% industria; 7,3% agricultura y ganadería; 6,9% construcción.
Un análisis inmediato muestra:
—el gran peso del sector servicios, que aporta empleo, pero poco valor económico añadido.
—el bajo peso del sector industrial.
—la muy baja aportación del sector agroganadero teniendo en cuenta la gran superficie de CyL.
Hay una preocupación por la despoblación en nuestra Comunidad; pero solo manifestaciones de preocupación, porque no hay actuaciones para corregirlas. Uno de los últimos eslóganes para atraer turismo fue ‘Castilla y León es Vida’, pero como los turistas no se den prisa a lo mejor cuando vengan no la ven.
Parece que estamos estancados y sin ideas, a pesar de tener territorio, gente laboriosa y agua. Podemos fijarnos en países como, por ejemplo, Holanda, que con 41.500 km2, menos de la mitad que Castilla y León, tiene 17 millones de habitantes, es el mayor exportador de Europa de productos agroalimentarios, más que España, Italia y Portugal juntas (El Economista 23/01/2018), y uno de los mayores productores de huevos. Y no es que tenga un clima caribeño, pero tiene innovación aplicada a la agricultura consiguiendo producción agrícola en invierno y verano, reduciendo, a la cuarta parte el consumo de agua en la producción de tomates, empleando energías renovables en la climatización de los invernaderos, utilizando como abonos y piensos desechos de otras industrias agrícolas, obteniendo como resultado un alto rendimiento en la producción agrícola y avícola que multiplica por dos algunos de nuestros ratios, como la producción de patatas y así un largo etcétera que se podrían citar de innovaciones que han permitido a ese país crear empleos y generar riqueza. Se puede argumentar que esas innovaciones son llevadas a cabo por empresarios privados, cierto, pero no del todo, ya que detrás hay una administración que las impulsa, da ayuda en las distintas etapas del proceso innovador, desde la producción hasta su puesta en los mercados y universidades públicas con programas de colaboración para mejorar los productos, obtener las mejores semillas, especificar los abonos y nutrientes…etc. Mientras, aquí, se hacen pocas cosas y se mira al cielo para ver si llueve y se llenan los embalses.
Es necesario que los castellanos y leoneses demos un golpe de timón, espoleando al gobierno de la Comunidad y a los partidos políticos. El interés de los ciudadanos tiene que estar muy por encima de los planteamientos electorales al uso y este tiempo preelectoral es buen momento para hacer propuestas y llegar a pactos de actuación que impliquen cambios generadores de ahorros que habrían de dedicarse a actividades que mejoren las perspectivas de nuestro futuro: innovación, educación, sanidad, servicios sociales.
Por ejemplo: ¿Tiene sentido que haya en Castilla y León, con 2,44 millones de habitantes, 2.248 ayuntamientos? Son más que los que tienen Suecia y Noruega juntas, con muchos más habitantes y mucha mayor extensión. Con ayuntamientos de más de 50.000 habitantes, por ejemplo, sobrarían las diputaciones provinciales cuyos escasos servicios serían integrados en las delegaciones de la Junta de Castila y León y en los nuevos ayuntamientos. Un buen ejemplo lo tenemos en Francia donde se ha reducido recientemente el número de Departamentos a la mitad con un ahorro de 10.000 millones anuales. Se puede y se debe cuantificar el ahorro que supondría una reorganización que redujera drásticamente el número de ayuntamientos y suprimiera las diputaciones. Parte de los recursos liberados se podrían dedicar a promover la innovación y plantear programas como el que ha hecho el gobierno vasco (11 de enero 2018) con una dotación de 8.000 millones de euros hasta el 2020 en actuaciones en un plan de inversión, innovación, internacionalización e industria.
Las propuestas citadas son ejemplos que estimamos importantes, pero hay sin duda otras posibles reformas que convendrían a esta Comunidad para que se acabe la huída de ciudadanos que ocurre desde hace años.
Sentimos envidia cuando comparamos nuestra realidad con las actuaciones que se llevan a cabo en otros sitios, pero, sin lugar a dudas, es posible hacer las cosas de otra forma, para cambiar el rumbo actual y ofrecer a nuestros conciudadanos la esperanza de un futuro mejor. Estudiar, debatir, fijar objetivos y pactar actuaciones deberían ser los puntos cardinales de los próximos meses incluyendo la participación de la sociedad y los medios de comunicación en estos temas. Ojalá contribuyan a ello las ideas aquí expuestas.