FUERA DE JUEGO
Urbes cambiantes
Los más veteranos son los que mejor valoran lo que fue la reconquista de la calle por los ciudadanos. Hubo unos años, después de la Transición, en los que se había perdido el paseo porque los coches habían mermado las aceras y la conjunción de droga y delincuencia desaconsejaban pasar después de determinadas horas incluso por calles como la Gran Vía madrileña. Tampoco había policías visibles, para evitar convertirlos en presa fácil de los etarras y por la presión de quienes no habían digerido la Democracia.
Los años 90 supusieron una auténtica revolución con la peatonalización de grandes espacios. En cualquier ciudad se recuerda entre loas al alcalde que se sumó a aquella tendencia que alteró el panorama y lo que es más importante las costumbres de la ciudadanía. Las personas reconquistaron las calles y dieron una nueva vida a sus zonas más céntricas y a sus cascos antiguos, con la lamentable excepción del País Vasco donde fue, durante mucho tiempo, un lujo el que todos pudiesen salir con normalidad de sus casas.
Vivimos tiempos de cambio en muchas cosas. Y la implacable imposición de los centros comerciales pone en jaque el llamado comercio tradicional. También es una cuestión de ‘estado’, pero que permite comprobar la enorme diferencia que existe entre los establecimientos de las calles con vida peatonal y las calles condenadas con sus estrechas aceras a ser lugar de paso.
Ahora, en esa batalla de la habitabilidad de la ciudad existe un conflicto por la convivencia con los perros. El hartazgo de una parte de la población crece día a día. Ya no sólo es cuestión de los excrementos sólidos que pueblan las aceras y convierten las zonas ajardinadas en verdaderos campos de minas impracticables para cualquier juego. Pobres vecinos a los que les toca un ejemplar de muchos kilos —me parecería sancionable hacerles vivir en un piso— y sufren la parte líquida de sus evacuaciones en las esquinas de la puerta o incluso en el ascensor o portal ‘si se puso demasiado nervioso’. Su dueño, ¿no tiene fregona en casa?
Las ciudades son para convivir. León tiene un verdadero lujo con ese Espacio Vías que con una actividad permanente mueve como pocos sitios tanta cultura y tantas personas. Ahora quieren abrir una calle por su explanada delantera. No... dos. Justo cuando se podrían derribar los muros al acabarse las obras e impulsar toda esa zona la van a cercenar con vías de coches.