EDITORIAL | Inversión clave en la térmica de La Robla
En pleno debate sobre el futuro de las térmicas la central de La Robla prepara una inversión notable para mejorar sus instalaciones, que supondrá un espaldarazo a sus planes de continuidad porque es el paso clave para cumplir los requisitos de la directiva emisiones a la atmósfera. La actualización de la planta precisa la contratación de 35 empresas auxiliares, con más de 250 trabajadores, que durante 40 días reformarán las instalaciones para prolongar su vida útil. La llamada ‘parada programada’ servirá, entre otras cosas, para limitar las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx), un requisito contemplado dentro de las exigencias de Europa para poder seguir empleando el carbón para la producción energética, lo que facilita la continuidad para la minería autóctona.