Diario de León

Cuerpo a tierra

España yerma y neandertal

Publicado por
antonio manilla
León

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El sociólogo francés Henri Medras diagnosticó en la década de los sesenta el fin de los campesinos en Francia. Y el británico John Berger elevó a relato esa defunción en la trilogía De sus fatigas, cuyo título alude al evangelio de San Juan, donde se dice: «Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de sus fatigas». Julio Llamazares, en La lluvia amarilla, imaginó los últimos días de uno de esos hombres, solo y moribundo, cuando la «demotanasia» o muerte demográfica de los pueblos todavía no había alcanzado el rango de global en nuestro entorno, algo que ya ha hecho en nuestros días. Los pueblos, que en invierno se quedan huecos, todavía recuperan durante los veranos reflejos de su pasado esplendor y en sus calles resuenan risas infantiles y amores juveniles, pero es una habitación temporal, una simple pausa en un tránsito que ya está escrito.

Entre las novedades con olor a naftalina que nos han traído nuestras administraciones cercanas para intentar atajar la despoblación rural, hay congresos, directrices y sesudas publicaciones donde se exponen estadísticas pero muy pocas y pobres iniciativas. Como hemos visto, hasta para notarios de la muerte de los pueblos llegan tarde los políticos: ya la predijeron las intuiciones de los literatos, más atentos a las voces que a los números. Porque en los números se esconde uno de los motivos de la desidia institucional, en el ya indisputado voto del Sr. Cayo (Miguel Delibes acaso fue el pionero en las narrativas del abandono): si las envejecidas gentes que todavía habitan las aldeas fueran suficientes para tener peso en las elecciones, otro gallo nos cantaría.

El ya no tan lento declive rural —casi la mitad de los municipios de España está por debajo de los quinientos habitantes—, su progresivo vaciamiento, a mí me hace pensar en los neandertales, porque los pueblos también son pequeños mundos que se extinguen sin alternativa. Se me dirá que algo comienza a moverse: en la última Conferencia de Presidentes se anunció una estrategia nacional contra la España yerma; en la Universidad de Zaragoza ya existe una Cátedra sobre Despoblación… Bienvenidas sean, pero si, como sostiene Paco Cerdá en su estupendo ensayo Los últimos. Voces de la Laponia española, estamos ante una «despoblación activa», incentivada mediante la ausencia de servicios, lo que él denomina «desarticulación del territorio» lleva directamente a una «muerte inducida, no violenta». Entre estas contradicciones, el desierto humano avanza.

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