Diario de León

TRIBUNA

Los ‘graves errores’ del papa Francisco

Publicado por
Prisciliano Cordero del Castillo Sacerdote y sociólogo
León

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D ecía Alexander Pope, poeta británico del siglo XVIII, que: «Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios». Y creo que está en lo cierto, pues el reconocer los errores dignifica a las personas. El papa Francisco recientemente ha admitido que cometió «graves errores» en la evaluación y percepción de los casos de abuso sexual en Chile, «debido especialmente a la falta de información veraz y equilibrada». En una carta publicada el 11 de abril, dice el papa: «Me disculpo con todos los que he ofendido» y «planeo disculparme personalmente con algunos de los sobrevivientes que dieron su testimonio». Y dice a los obispos chilenos que siente «dolor y vergüenza» por las «vidas crucificadas» de quienes sufrieron abusos.

El papa Francisco defendió en público dos veces a Mons. Juan de la Cruz Barros Madrid, obispo de Osorno (Chile) durante su viaje del 15 al 18 de enero a Chile y calificó las acusaciones contra Barros de «calumnias» e incluso dijo que estaba «convencido de que era inocente». Pero, ante la reacción casi masiva del pueblo chileno y ante la lluvia de críticas, reaccionó inmediatamente enviando al arzobispo Charles Scicluna de Malta a Chile para entrevistar a las víctimas de abusos y examinar el caso del obispo Juan Barros Madrid. Scicluna es uno de los pocos eclesiásticos en quien confían las víctimas de abuso sexual. Su informe de 2.300 páginas, basado en 64 entrevistas, obligó al papa a reconocer con «dolor y vergüenza» sus «graves errores». El papa admitió que estaba equivocado y se disculpó, y ahora pide ayuda a los obispos chilenos «para discernir las medidas a corto, mediano y largo plazo que se deben tomar para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar el escándalo tanto como sea posible y restaurar la justicia».

La Iglesia no debe cometer errores, pero cuando los comete debe reconocerlo y pedir perdón inmediatamente y no esperar siglos, ni siquiera décadas, para reconocer su error, como ha sucedido recientemente con el episcopado vasco que, unas horas después de que se conociera el comunicado de ETA, los obispos vascos, los navarros y el de Bayona, emitían un comunicado en el que pedían perdón por la actitud que mantuvo parte de la Iglesia vasca respecto a ETA durante tantos años. «Somos conscientes, dice el comunicado, de que se han dado entre nosotros complicidades y omisiones por las que pedimos sinceramente perdón». Más vale tarde que nunca. Pero es una declaración que llega demasiado tarde y motivada por no se sabe bien que intereses.

El caso del papa Francisco es diferente. Desde el comienzo de su papado ha admitido que es un pecador como cualquier otro cristiano y ahora admite que cometió un error, lo corrigió lo antes que pudo y pidió perdón. Por eso las palabras de Alexander Pope: «Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios», se cumplen en el papa Francisco, haciéndole más humano al el reconocer su error, más divino al pedir pendón y más sabio con su rectificación. Esto es lo que le hace cada vez más grande al papa Francisco.

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