cartas al director
Yo era muy niña...
Y o era muy niña, pero recuerdo cuando la tía mandó a mi padre la carta recibida por mi abuela paterna desde algún organismo del Gobierno, consultando a los hermanos qué se hacía al respecto. Era yo muy niña, pero recuerdo aquello como algo importante que hizo reunirse a los hermanos para opinar y aconsejar a mi abuela ciega. Y de aquella carta, que oí leer a mi padre y mis tíos, yo aprendí algunas cosas de una guerra fraterna en la que se luchó con distintas ideas, según cómo aquellas personas entendían España y, muchas veces simplemente por el lugar en que vivían… Y símbolo de aquella lucha pasada era que descansaran sus cuerpos en ese monasterio que se estaba construyendo. Era yo muy niña, pero recuerdo que aprendí que muchos quedaron en cunetas, sin identificar. Pero que otros, fallecidos ya en hospitales, estaban perfectamente identificados en las tumbas de los cementerios. Y eran de esos fallecidos los que serían trasladados a ese monasterio, y pedían, por ello, permiso a la familia (en el caso de mi tío, soltero, a su madre). Y recuerdo que aquel fin de semana, con mis padres, viajé en aquel antiguo coche a el pueblo donde decía la carta estaba enterrado, hasta localizar la sepultura donde figuraba, en la lápida, que mi tío descansaba. Era yo muy niña, pero recuerdo que aquello lo percibí como una decisión importante cuando mi tía, con el acuerdo de los hermanos consultados, escribió la carta que mi abuela firmó autorizando el traslado de mi tío. Y recuerdo también cuando mi padre y sus hermanos supieron por mi abuela que el traslado estaba realizado y fui con ellos a localizar el sitio (muy niña aún, recuerdo una sala en que las paredes estaban llenas con los nombres de las personas que allí descansaban. Y recuerdo también, como un juego para mí, buscar, hasta encontrar, el nombre de mi tío… rezar un padre nuestro por todas las personas allí enterradas y salir a la calle para que yo corriera y jugara) Era yo muy niña, pero ahora, muy cercana la vejez, siento que mi familia no guardara aquellas cartas en que se le pedía permiso para hacer el traslado de mi tío, o se le comunicaba que había sido realizado, así como una copia de aquella en que mi abuela lo autorizó…¡Lástima que entonces sólo se escribía a mano y no había fotocopiadoras! ¿Habrá registro, al menos, de esas cartas en algún organismo oficial? Mucho me temo que ni eso…Pero sería interesante que lo hubiera, para poder juzgar con datos reales acontecimientos sucedidos y decisiones tomadas.…
Mª Jesús Ortega López. león
A León lo están
dejando ‘sin cola’
P arece ser que últimamente nuestra región tiene un mal fario o quizás no sea tanta culpa de las casualidades y si de la torpeza de los gobernantes. Quiero pensar que no hay mala fe pero la realidad no me deja. Primero fue la torpeza de nuestro queridísimo presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy cuando dijo, en Londres, que Reino Unido era la cuna del Parlamentarismo cuando la historia dice que fue nuestra provincia. Debo decir que tengo dudas entre que haya sido por ignorancia o por «dar jabón» a la presidenta británica, tal y como es nuestro presidente. Después de este «error de libro», Correos presentaba un sello conmemorativo sobre León con la Catedral de Burgos como imagen. Nuestros representantes políticos dijeron que se trataba de un error puntual, véase la famosa frase dicha por alguno: ¿Hay algún problema? Correos dice que se han equivocado de Catedral pero que no retirarán la tirada, mientras tanto nuestros políticos vuelven a decir que es un error. Para más inri pocos días después aparece en la lista de Paradores, dirigida por la exmujer de Rodrigo Rato, el parador de San Marcos pero lo sitúan en Lérida. ¡Vaya casualidad! A León le caen todas… Ahí tenemos lo de Tierra de Sabor, para tapar más las denominaciones de origen de nuestros productos o los filtros que pasan las empresas que quieren asentarse en nuestra provincia y luego las más interesantes se las quedan ellos. La minería que era el principal recurso fueron a por ella de un modo seguro, es decir, hundiendo la más saneada y luego dejaron caer las demás como un castillo de naipes. Tenemos todas las rifas para convertirnos en una provincia de jubilados y de emigrantes como en los años 60. Los pueblos se quedan sin gente y los recursos para nuestra provincia cada vez los recortan mas, todo esto bajo la complicidad de algún gobernante. Nuestra provincia ha pasado de ser la más rica a ser la más olvidada. Volviendo al principio, creo que habrá más equivocaciones, que aunque algunos les parezcan cosas sin importancia no lo son. Quiero pensar en que no hay mala fe, eso en cuanto a los errores, en cuanto al futuro económico y social de la provincia tengo mis dudas.
antonio arias terrado. toreno