HOJAS DE CHOPO
Balcón de la Tercia
Siempre que camino por los hermosos parajes del Alto Bernesga, en concreto por el eje geográfico que pivota en torno a Villamanín, echo en falta la presencia bibliográfica del que pudiera titularse El Libro de la Nieve, cuestión no menor en el andamiaje vital de esta y otras comarcas leonesas, desde el punto de vista económico, humano y social, con situaciones poco benevolentes que dificultaron crudamente el quehacer diario. No es mi intención, sin embargo, acercarme hoy a los aledaños de la singular cultura de la nieve, sino a una ermita mariana situada en uno de los lugares privilegiados del contorno, donde el que lo desee tiene una cita el próximo domingo. Tome nota: Barrio de la Tercia, uno de los pueblos del municipio, que dista de la capital, Villamanín, por la carretera que desde aquí conduce a Cármenes, unos tres kilómetros.
En Barrio de la Tercia hay restos de una torre medieval en la que llaman ‘Peña del Castillo’. Quizá pueda quien se acerque descubrir algunas curiosidades. Pero la singularidad de este pueblo montañés de tradición arriera y ganadera, hoy con apenas una veintena de habitantes, está vinculada a este templo mariano, en torno al cual se celebra una romería tradicional el 15 de agosto como punto de encuentro y de fervor. Por su parte el Ayuntamiento —no se olvide que la Virgen de Barrio es patrona del municipio— organiza el último domingo de mayo una misa de rogativa en su honor. A la salida se reparte el bollo preñao con vino de la tierra, siguiendo una tradición que pierde su memoria durante generaciones. De hace un siglo hay testimonios gráficos, muy castizos además, de refrigerio y procesión en torno al santuario. Y es que la devoción también hacía sus peticiones para poner a salvo las necesidades, tal como expresan estas rimas hasta ahora inéditas: «Nuestra Señora del Barrio, / dulce Virgen terciana, / danos el pan de hoy, / que no falte el de mañana». La sencillez de la fe y sus inquietudes humanas evitan cualquier comentario.
La ermita data del siglo XVIII y tiene un curioso arco de medio punto. Pero es el paisaje el que fortalece su presencia dignificando la mirada que recorre el entorno. La explanada próxima ofrece una vista majestuosa a los pies, con algunos pueblos a la redonda. Sea este domingo o a lo largo del verano, no pierda la ocasión de disfrutar estos paisajes hermosos y sus delicias gastronómicas. La Tercia merece la pena. Siempre es un descubrimiento variado y rico. Palabra.