AL TRASLUZ
Mayordomo con daiquiris
El lobo feroz no podrá decir aquello de: «soplaré, soplaré y vuestra casa derribaré». El viento huracanado proviene de los propios dueños. Irene Montero y Pablo Iglesias han decido someter a consulta si deben dimitir de sus cargos, por comprarse un chalé de 615.000 euros. Algo tramposilla la pregunta. Bertín no somete a referendo de los espectadores si es en su casa o en la tuya. Este chalé refleja un ascenso social, pues la docencia no da para tanto. Veamos algunos desembolsos que les esperan, a mayores de la hipoteca. Tendrá que tener vigilancia, los perros guardianes en las zonas guay no ladran en guau, como los de Vallecas, sino en inglés de Eton. Les costará un potosí mandarlos a Inglaterra cada verano. Tener mayordomo, otro pastón. Lo de menos es su sueldo, pues se le puede prometer un ministerio, pero ¿y sus levitas, pajaritas y bombines? Un dineral. Al ya muy costoso mantenimiento de la piscina tendrán que añadir unos escualos, para que las bases no hagan allí asambleas. Y ponerle agua inteligente, de esa que se chiva. Tener ama de llaves a lo Rebeca, entrenador personal de chic, cuarto para tío Otegi, sofá para acoger a Torra cuando se fugue… Por supuesto, en casa tan finolis no pueden faltar los percebes.
Solo los necios creen que un izquierdista ha de vivir bajo un puente. Lo que indigna no es la compra del costoso chalé, sino la incoherencia con el discurso político esgrimido.
Iglesias ha informado: «Es que voy a heredar». Pues Marx mantuvo que el origen de la desigualdad social está en la herencia. Me repele que a un dossier filtrado se le llame investigación periodística, pero también el maniqueísmo de ciertos políticos. Extraño anticapitalismo. Cabe preguntarse qué opinará Pepe Múgica, el expresidente de Uruguay. Suyas son estas palabras: «Abogo por una manera personal de vivir con sobriedad». Él lo cumple.
Algunos van a Zarzuela en mangas de camisa, pero luego en su casa llevan monóculo. «¿Don Pablo y doña Irene tomarán sus daiquiris en el salón, en el jardín o en sus aposentos?», les preguntará Bautista. Y eso que le habrán repetido mil veces que les tutee. En efecto, para pagar y mantener tal chalé les va a ser necesaria mucha casta política. Y hasta bolos.