EDITORIAL | La necedad de un chalé lleno de soberbia
Eso que algunos llaman con un insultante e irresponsable desprecio el ‘régimen del 78’ nos permite a los españoles disponer de una serie de libertades y derechos como no habíamos disfrutado nunca. La Constitución incluye un amplio listado que facilita, entre otras muchas cosas, la propiedad privada o la libertad de residencia. Por eso nada es objetable a que cada uno adquiera la vivienda que quiera y pueda. Los españoles sufrimos durante demasiado tiempo a quienes se empeñaban en dictarnos cómo teníamos que vivir. Quizá por eso resultan insufribles los que modernamente se han aupado a los púlpitos del populismo para atreverse a juzgar al resto con una soberbia que roza el insulto, y a colocar etiquetas de buenos o malos, con un exhibicionismo de su propia necedad para someter a tribunales cuasiinquisitoriales a todos los que osan disentir sobre ese neofascismo totalitario de quienes se autootorgan el monopolio de la verdad.
Pero como le ocurre al escorpión al final el mayor enemigo es el propio aguijón. Reclamar coherencia parece lógico. A Pablo Iglesias e Irene Montero es entendible que la sociedad se la exija. El ‘maquillaje’ de una presunta consulta interna es una acción más propia de la casta que tanto critican. ¿Quién va a votar en contra?