Diario de León

LA GALERNA

De lo que habla el ‘tangalón’

Ana Gil
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León

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Siempre he pensado que la forma de vestir es una manera de comunicarse. Comunicamos constantemente con lo que decimos, pero también con lo que callamos. Al movernos estamos ‘diciendo’ algo y con nuestros gestos también. Comunicarse es una necesidad del ser humano y vestirse es una forma más de hacerlo. Aunque no queramos, la ropa también habla de nosotros.

Digo esto por el ‘tangalón’, esa prenda que no llega a pantalón y se queda en tanga que tanto ha dado que hablar en los últimos días. En un instituto de León se ha pedido prudencia a la hora de vestirse con esta especie de bermuda mínima que deja al descubierto parte de las nalgas y la polémica está servida.

Al margen de mi parecer particular, hay una realidad que no debemos pasar por alto: los jóvenes desean comunicarse y las formas de hacerlo son cada vez más amplias. Quieren manifestarse, pertenecer, encontrar su sitio en el mundo y para hacerse con su hueco, primero hay que encontrar el camino. Y eso no es fácil.

A mí me pasó igual. Allá por la adolescencia no tenía muy claro hacia donde iba y, al igual que pasa ahora, la elección de mi vestimenta intentaba buscar ese camino. En aquel entonces no existía el tangalón ni nada parecido, pero estaban los calcetines blancos que, junto a los pantalones doblados hacia fuera trataban de emular a Michael Jackson o las planchas del pelo con ondas minúsculas que te dejaban la cabellera como si te acabasen de dar el mayor susto de tu vida. Ahora lo recuerdo con horror, pero entonces no. Esa era una forma más de expresión, una vía de escape de muchas cosas que no sabía verbalizar, una forma de rebeldía. Y pienso que lo mismo pasa ahora, aunque a otro nivel.

También es cierto que un poco de decoro es necesario. Más que decoro, sentido común (el menos común de los sentidos). Me pasó una vez que fui al médico y me atendió un chico joven con unas bermudas vaqueras y unas chanclas de piscina. Eso no le quita méritos como profesional, claro está, pero es verdad que me dio cierto repelús. Una bata blanca y algo más en los pies y se acabó el problema. Cada uno es libre de ir como le parezca, pero la libertad de cada uno puede molestar a quien está al lado.

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