FUERA DE JUEGO
Calleja en las calles
Ahora que tanto se lleva hablar de marcas, en la de esta tierra la irrupción de Calleja, tiene sólo carril de ida. Nada que hacer la ‘grialera’, ni la gastronómica, ni el parlamentarismo, el fuero o la de los drones... León, al dejar atrás los carteles de la internacionalidad de sus procesiones, se transforma en la ciudad del aventurero televisivo. Y visualiza una provincia que muchos ven llena de oportunidades de ocio. No sé qué reconocimientos tiene además de ser ‘empresario leonés’, algo que parece acertado porque fue sin duda ese año el que más hizo por la economía y el futuro de León... Ahora quieren darle una medalla en la Diputación. Superado el qué querrá y las envenenadas envidias tan propias de estos lares, sería justo reconocer a quien no se ha olvidado de sus orígenes, y eso lo sabemos bien en el Diario, al que siempre tiene en cuenta al narrar sus comienzos como primer leonés en subir al Everest o con sus ‘desafíos’.
Calleja genera pasiones. Son entendibles las pegas de que puede transmitir una imagen poco remilgada —o más bien nada—, pero también es cierto que el último ‘medalleo’ en el Palacio de los Guzmanes tuvo como protagonista a ese gallego que con cada puerto tiene un amorío al que remitir sus cartas, y que sólo desde el ombliguismo se puede pensar que Onega tiene especial predilección por una tierra, tras tantos años de trayectoria epistolar en los que ha difundido más jaboneo que la fábrica de la isla de La Toja.
Contrasta esa defensa numantina —con permiso de la Cultural— que hace Calleja frente a los de siempre, que ahora no ven agravios en la selectividad. No sé cuál ha sido de esa sopa de letras de unidos, abiertos, achaletados, vamos pudiendo o encomunados, que recuerda las viejas ramas del leonesismo o las facciones palestinas de La vida de Brian. Son los de esas masivas manifestaciones que en la foto se ve a 14 cuando convocaban una treintena de colectivos.... (desconfíen de los medios de comunicación con miopía suficiente para publicar fotos de muy primer plano en lo que llaman macroconcentraciones). Ahora, tres o cuatro días por semana salen con pancartas porque no sé quién les dijo que había que recuperar la calle. Con tanto mensaje apocalíptico han aletargado todo como en Pedro y el lobo.
Calleja barre para casa. Y hay quienes barren no se sabe hacia dónde, porque en los centros escolares en los que han visto exámenes de otras autonomías o conocen la acumulación de andaluces, extremeños y canarios en las mejores facultades fijo que no han reído esta ocurrencia.