Diario de León
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PANORAMA CHARO ZARZALEJOS
León

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D esde hace mucho tiempo, lo imprevisible se convierte en cierto y en el momento de escribir estas líneas, Mariano Rajoy no dimite. No se va. Lo dijo en el debate: un presidente se va si pierde en las urnas o le echa la Cámara. Ha ocurrido esto segundo. Algo imprevisible hace apenas unas semana. ¿Quién le iba a decir que con los Presupuestos aprobados iba a acabar como ha acabado? Lo imprevisible se convierte, una vez más, en cierto.

Ni qué decir que durante horas y horas ha estado en el ambiente que Rajoy dimitía. Hasta Pedro Sánchez, hizo esa petición insólita en alguien que quiere ser presidente del Gobierno. Se va y esto se acaba, le vino a decir —le dijo— el candidato. Pero no. Rajoy se ha acogido a la interpretación más rigurosa de las previsiones constitucionales. Si te ponen una moción de censura y la gana quien la propone, te vas. No queda otra.

Tiempo habrá del futuro más inmediato, pero a tenor de las intervenciones realizadas por quienes apoyan a Pedro Sánchez es más que comprensible el vértigo que ayer mismo se detectaba en el ánimo de muchos socialistas. Ganaban la moción de censura pero el precio de hacer a Sánchez presidente no será ni fácil ni barato. «Le van a echar en falta», aseguraban los diputados del PP. Estaban noqueados, sorprendidos y preocupados. El gobierno que llega, dicen, será un gobierno ‘zombi’. De eso se van a encargar ellos una vez que se instalen en la oposición.

Sánchez, como todos los presidentes, tiene derecho al período de gracia pero visto el panorama, los compañeros de viaje y las propias circunstancias es más que dudable que haya calibrado el alcance de su decisión. No tardaremos en verlo.

Es seguro que habrá muchos que reprochen a Rajoy el que no haya presentado su dimisión —todavía lo puede hacer—, pero soy de las que creo que no hubiera bastado. La solemnidad, a veces impostada, utilizada en ocasiones por Sánchez, la urgente necesidad de regentar las instituciones y demás consideraciones como acción prioritaria de su Gobierno coloca el listón muy alto. Veremos.

Nunca he sido partidaria de las enmiendas a la totalidad. Ni para Zapatero ni ahora para Rajoy. Sería injusto no reconocer a quien esta a punto abandonar Moncloa que deja una España mejor que la que encontró pese a los problemas y carencias que aún existen. No le ha faltado un problema, no ha tenido un día tranquilo.

Quedan muchos acontecimentos por venir. Mejor no apresurarse en los juicios y valoraciones, pero lo único cierto es que el tiempo de Rajoy como presidente se acabó. Muchos, muchísimos se alegraran sin disimulo. Otros nos situamos a la expectativa, deseando suerte al que llega en la misma medida que huimos de hacer leña del árbol caído.

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