AL TRASLUZ
La honradez no es aburrida
Un documental revela el lado oscuro del humorista Eugenio. Llevaba dentro dramas, adicciones y gritos de Munch. El mejor humor no es incompatible con la vivencia dolorosa, sí suele serlo es con el resentimiento vital. Tiene algo de pirueta sobre las brasas, las ajenas y las propias. Teresa Mata deja de ser subdelegada del Gobierno en León, pero no por ello perderá sentido del humor, una de las cualidades a través de las que manifiesta su gran valía, la personal y la profesional. «Soy leonesa de adopción y alcalaína de nacimiento. Y no alcalina, como dicen algunos», la escuché bromear. Al PP no es patrimonio humano lo que le falta, pero algunos prebostes deberían meditar por qué acapararon tanto poder los corruptos. Hay quienes creen que la honradez es un rollazo que solo sirve para que no te persiga la Interpol. No. Lo aburrido es la corrupción, pues conlleva estar dándole siempre vueltas a lo mismo: dinero y poder. Un tostón. Ahora bien, nadie en política es honrado desde el quietismo. Solo se puede ser en los actos. Lo explicaré con un cuentecillo: un político se muere y, sin encomendarse a dios ni al diablo, sube al paraíso convencido de que es el lugar que le corresponde. En la portería, San Pedro le pregunta por sus méritos para entrar. Los enumera muy ufano: No he matado, no he robado, no he falseado mi currículo, no he prevaricado… y así una larga lista de noes. Una vez ha concluido, el santo le espeta: «Y además de no haber hecho jamás nada malo… ¿hizo usted algo bueno?».
Uno de los riesgos en los que puede caer el PP es entregarse a una honradez estática y temerosa. Craso error. El mero no hacer resulta insuficiente, hay que actuar en honrado, como ha actuado Mata y actúan a diario la mayoría de los políticos, quienes no creen que serlo resulte sea aburrido. A los populares, el mayor golpe no se lo ha asestado la moción sino la corrupta deslealtad de los propios.
Ahora, Torra insta a Sánchez a hablar de independencia. El president sale muy sonriente en las fotos, pero lo suyo no es humor, sino pelmacería que aburre a las ovejas y vuelve a poner al Estado ante tesituras que no se solventan a lo Eugenio. El chiste del separatismo ya nos lo sabemos. Y carece de gracia.