Diario de León

NUBES Y CLAROS

El bamboleo, más allá de la A-66

Publicado por
MARÍA J. MUÑIZ
León

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Quizá la vida sea una tómbola, o una caja de bombones, pero la vida pública es puro teatro. Un espectáculo sin fin, en el que los acontecimientos y las piruetas no se suceden, sino que se solapan y se amontonan. Pronto los creadores de memes llevarán al Gobierno una reivindicación de ayuda asistencial para tratarse el estrés productivo al que están sometidos últimamente. O es eso, o aquí hay mucho ingenioso que está perdiendo dinero con su trabajo. Y viceversa. La productividad empresarial tiene que haber caído en picado estos días, con tanto agudo observador dedicado a convertir su ocurrencia en la más compartida; lo que, quieras o no, roba tiempo a las ocupaciones habituales. Por lo menos hasta que se invente el empleo muy bien remunerado de creador de bromas virales. No es una broma, que se lo pregunten a los muy demandados probadores incansables de videojuegos.

El caso es que el trasiego por la actualidad de los últimos días nos ha llevado a dar más botes que en un viaje de ida y vuelta por la presunta autovía León-Benavente, para la que felizmente se anuncian actuaciones próximas. Que no urgentes; la urgencia hace tiempo que pasó a mejor vida, dejando en su lugar a la penitencia.

No hemos dejado palo de interés sin tocar en los últimos días, se han convulsionado el fútbol y la política, qué más nos puede pasar (la causa real ha quedado desbancada por tanto traspié de calado estratosférico en las dos cosas que realmente mueven y conmueven a la opinión pública). Comenzamos el mundial de nuestros patrocinadores (digo, de nuestros amores), como mejor conviene a los adversarios. Pero confiamos ciegamente en la victoria: si nos lo ponen fácil estamos perdidos, nos va más la caña. Ese mundial, por cierto, que va a mezclar en los balcones las banderas de España por esto con las banderas colocadas por aquello, en un bello y confuso horizonte grana y oro.

En el entretenido panorama político sólo cabe recordar, más en estos tiempos de tantos sapos en tantas barrigas, aquello de que si quieres que te hagan el árbol genealógico no encargues un estudio, sólo métete en política. Eso y que, en tiempos de redes de comunicación, no sólo rula lo escupido en twitter, sino también las sentencias judiciales. Sea.

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