Diario de León
Publicado por
EL PODIO ANTONIO PAPELL
León

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D urante el periodo ulterior a la investidura de Rajoy en junio de 2016, Ciudadanos llevó a cabo un reposicionamiento ideológico. Desde su creación, se había ubicado en el centro del espectro y concilió las etiquetas liberal y socialdemócrata, en una actitud propia de los partidos bisagra europeos. Aquella ambigüedad calculada le permitía pactar por ambos lados, de forma que tras las últimas elecciones generales no tuvo inconveniente en aliarse con el PP de Rajoy como complemento indispensable de una mayoría de centro derecha. Como se recordará, en aquella coyuntura el PSOE se dividió y un sector socialista, que después quedo en minoría, se sumó a los conservadores en aras de una supuesta estabilidad. Pero llegó súbitamente, de forma inesperada, la moción de censura, imprevista por todos, extremadamente inoportuna para Ciudadanos. El PP, creyendo que las prisas le favorecían, abrevió los trámites y aceleró el procedimiento, lo que facilitó la convergencia espontánea de voluntades a favor del cambio. Y en brevísimo plazo, el PSOE se hacía con el gobierno del Estado mientras el PP, liberado de Rajoy y de su propia historia, emprendía un proceso integral de renovación que alejaba viejos fantasmas y ponía a su alcance la recuperación de la iniciativa y del protagonismo perdidos. En cierta medida, la arriesgada y súbita decisión del PSOE ha sido providencial para el Partido Popular, que se abocaba al desastre (las últimas encuestas, le ubicaban por debajo del 20% en unas hipotéticas elecciones generales) y que ahora tiene ocasión de recuperarse, de la mano de Soraya o de Casado.

Evidentemente, Ciudadanos, que no se adhirió a la moción de censura, quedó en tierra de nadie. El PSOE resurgía de sus cenizas tras la audaz operación y un proceso muy bien medido de instalación en las instituciones del Estado, haciendo gala de un banquillo muy poblado. Y el PP está en plena renovación, a cargo de las nuevas generaciones, lo que augura que muy probablemente logrará la ansiada resurrección y la recuperación de buena parte de su electorado tradicional. Si Ciudadanos se obstina en pretender competir con el PP para sustituirlo, probablemente perderá la batalla. Su única opción es de la radicalidad a la vieja usanza, basada en las soluciones independientes y originales, a medio camino, de nuevo, entre el liberalismo y la socialdemocracia. En este espacio central podría aspirar de nuevo a desempeñar un papel arbitral.

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