cartas al director
Otra vez a vueltas
con la enseñanza
M is hijos estudian en un colegio concertado. Y el motivo de hacerlo así, fue porque en su día era uno de los dos colegios —ambos concertados— que en nuestra ciudad disponían de transporte escolar. Es decir, nuestro condicionante para inscribirles en una u otra escuela, no fue la disquisición entre enseñanza pública o privada, pues creemos en las bondades de ambas. A pesar de lo anterior, en varias ocasiones nos hemos visto señalados por quienes con una vista sesgada tratan de imponer un modelo u otro para todos, obviando que el medro curricular de nuestros jóvenes no depende tanto de las políticas partidistas del gobernante de turno, como del buen hacer diario del profesor y el alumno. Mi hija mayor ya me pregunta qué es la derecha y qué es la izquierda, y de cuál de las dos es Sánchez o en su momento Rajoy. Mi hijo pequeño aún no ha sido impregnado por ninguna de las dos Españas, y fundamentalmente se ocupa de disfrutar del recreo y de seguir los pasos señalados por su profesora en las distintas asignaturas. El cerebro de ambos es plástico, y se mantiene proclive a ser entrenado cada día con la entrada de nuevos conocimientos. Sus miradas todavía son amplias, y a largo plazo, porque la inocencia de su juventud y su entorno así les predispone. Nosotros, como padres, sólo esperamos que las absurdas disquisiciones políticas que atañen a la enseñanza en nuestro país, les alcancen cuando su formación sea lo suficientemente amplia como para tener criterio profesional y formativo propio.
LUIS ALBERTO R. ARROYO. Santo Tomás de las Ollas