TRIBUNA
Dime de que presumes y te diré de que careces

S omos especialistas en marear la perdiz. En marearla para después dejarla escapar. Y así, años y años. Acabamos de empezar la media veda. Miles de cazadores están practicando ya lo que es su deporte favorito. En política, ni media veda ni veda entera. Aquí, el que menos va con el cuchillo entre los dientes y no precisamente para irse de merienda con los amigos. Ni hablar. Aquí el que menos, quiere sangre, amiga o enemiga, pero sangre. Así somos y me temo que así seguiremos siendo.
Tenemos en León un alcalde, Antonio Silván, que, personalmente, estoy convencido que piensa más en León que en sí mismo. Y eso, convendremos que no lo tiene todo el mundo. No lo tiene todo el mundo. Nosotros sí.
El destino y quizá algo más, ha puesto el nombre de Antonio Silván en ese episodio, recientemente sacado a la palestra, vaya usted a saber por quien, bautizado con el nombre de enredadera. Pues ya la tenemos liada. Edil implicado dimitiendo para no perjudicar a la Corporación, amenaza de moción de censura para dilucidar si el propio alcalde tiene que dimitir, etc, etc, etc. El político como depredador que es y se siente, huele a carne fresca y se apresta a empezar a difundir hechos y dichos, estén o no estén contrastados. Vale todo.
¿Y la tan cacareada y nunca empleada presunción de inocencia? ¿Donde está? ¿Cuándo se pone en práctica de una puñetera vez? Tres voces medio anónimas, comienzan a calumniar y aquí vale todo. Entonces es cuando se abre la veda. Calumnia que algo queda, decía un viejo político a sus seguidores. Quizá sea verdad.
Lo de la traída del AVE a León, lo de la frase «León está de moda», lo del año gastronómico, su cabreo íntimo porque sabe que las obras de Ordoño no han sido como él deseaba y tantas otras cosas donde el alcalde Silván ha estado, calladamente empujando, y empujando y empujando. Eso, ahora, ya no tiene importancia. Ahora hay que olvidar lo mucho y bueno que se está haciendo e intentar joder al que tenemos delante.
¡Qué verdad es que el éxito tiene muchos padres pero el fracaso solo uno! Qué memoria la nuestra, que mala memoria la nuestra.
Hay que aprender a reconocer las cosas con coherencia. Y a defenderlas. Si no lo hacemos, mal vamos. Hablamos hasta cansarnos de la presunción de inocencia y cuando tenemos que aplicarla, lo pasamos por alto. ¿Quién es culpable, el alcalde Silván por aparecer ahora y de forma extraña en unos papeles o nosotros que conociéndole como le conocemos, no le respetamos la presunción de inocencia?
Tenemos y debemos criticar a los políticos cuando sus obras merezcan esa crítica pero es de justicia que cuando algo se hace bien, aunque sea hecho por un político, entonces hay que reconocer y felicitar esa obra bien hecha.
He titulado esta tribuna con uno de nuestros famosos refranes. ¿Alguien pone en duda la veracidad de un refrán?
El presidente Sánchez se pasó media campaña suya diciendo lo que no había que hacer y que sus adversarios políticos, entonces en el Gobierno, estaban haciendo.
No se habían cumplido ni los cien días de confianza que se da a todo presidente cuando llega al poder, y ya se estaba haciendo lo que se había proclamado que no se haría.
O sea que lo de «dime de que presumes…» suele ser cierto.
El quítate tu para ponerme yo, sigue siendo santo y seña de los políticos, generalmente de los mediocres. Les cuesta mucho aceptar los resultados tal como vienen y se sienten en la obligación de seguir haciendo ruido.
Una penúltima reflexión, sobre nuestro alcalde, precisamente en estos momentos.
He sido testigo directo de la actuación del alcalde Silván, fuera de León. He visto que la palabra León le llena su boca y no hace más que expresar su enamoramiento con su ciudad. Como dicen los catalanes, tiene mucha ‘trempera’ o lo que es igual, quiere a su tierra, transmite ese amor al que se ponga por delante, León es lo primero y después viene lo demás. Es inquieto. No para, Piensa para León y vive para León.
Había que ponerle un borrón porque somos así. ¿Y ahora, nos olvidamos de la presunción de inocencia y estamos buscando las cosquillas a ver si también, nuestro alcalde es como muchos otros?
Tenemos muy mala memoria y además la utilizamos muy mal. Es porque no nos interesa. Si no, actuaríamos de otra forma. ¿Alguien recuerda y pone sobre la mesa, el mayor escándalo de corrupción de España como son los ERE de Andalucía? Eso no tiene importancia, lo del alcalde de León sí. Escuchas hablar al PSOE, y poco menos que están todos canonizados. Están alcanzando la santidad. Y en cuanto nos descuidemos, a llamar rápidamente al PP para que arregle el desaguisado. Es la canción de nunca acabar.
Miren, después de este pequeño escáner de la situación, cada vez creo más en «Dime de qué presumes y te diré de que careces».
¿He sido claro?