EDITORIAL | Momento clave para romper con el aislamiento estructural del noroeste
La batalla entre territorios no es un fenómeno nuevo en España a pesar de que no sería deseable y supone en demasiadas ocasiones un problema que desemboca en más desequilibrios. Ahora se ha ido fraguando una pugna por conseguir dar un impulso a los distintos corredores de infraestructuras ferroviarias, un elemento fundamental para consolidar hasta qué punto se van a poder desarrollar en el futuro las distintas autonomías y provincias. Tradicionalmente el oeste de la Península siempre ha sido relegado en todo tipo de inversiones aunque todo tipo de gobiernos han lanzado promesas e incluso planes que apenas han llegado a conseguir objetivos reales. La emigración ha diezmado sus posibilidades para favorecer a esas zonas que cada vez acaparan más disfrutando de unas sinergias que hacen muy complicada cualquier posibilidad de competir en igualdad. Por ello es importante que desde territorios como León se reclame igualdad y se exija redistribución con criterios basados en unos mínimos de justicia. El Pacto de Oviedo plasmado ayer con una foto que aúna a León, Asturias, Lugo, La Coruña, Pontevedra, Orense, Zamora y Salamanca tiene que ser un avance fundamental para trabajar juntos estos territorios, porque les une el compartir problemas y especialmente el haber conseguido concienciarse de que es un momento clave para romper con el aislamiento, ya que probablemente éste es el último tren y no hay alternativas.