AL TRASLUZ
Y además… sonriendo
Cuando alguien pretende que haga dos cosas al mismo tiempo le espeto: «¿Te crees que soy Menéndez Pelayo?». El santanderino era capaz de leer dos libros a la vez, uno con el ojo izquierdo y otro con el derecho. José Manuel Lucía Megías puede hacer cuatro tareas al unísono, más otra dejarla avanzada. Gran biógrafo de Cervantes, catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense, excelente poeta y presidente honorífico de la Asociación de Cervantistas, entre otros cometidos, dará hoy una conferencia en León, a las 20 horas, en la Biblioteca Pública, con la que se cerrará el ciclo organizado por la Junta y por Sofcaple, bajo la coordinación de Chamosa. Y sí, Lucía a su sabiduría como filólogo suma una asombrosa capacidad de trabajo. Quien se dedica a lo que ama se agota menos. Hoy está aquí, mañana en Soconusco y pasado en Trapisonda. Muy riguroso en sus publicaciones, encantador en el trato. Tras La juventud de Cervantes y La madurez de Cervantes nos traerá pronto La plenitud de Cervantes. Aunque no es un polemista, algunas de sus tesis sorprenden, pero eso es lo apasionante de biografiar. Aboga por entender al escritor alcalaíno en su contexto social, cuando la literatura empezaba a pergeñarse como oficio posible, aunque difícil. Considera que se construyó a sí mismo como personaje, «invención» a la que con los años se harían añadiendo otras, sobre todo las románticas. Y nos lo cuenta con amenidad de Merlín docente.
Como me honra con su amistad, le he advertido que se cale el gorro del doctor Zhivago, que de seguro le habrán regalado en algún congreso los cervantistas rusos. Lo nuestro no es siberano, pero casi. Hace años traje a un conferenciante y me echó después una bronca por el trancazo. Esto a Lucía no le puede pasar. Resfriado solo podría dedicarse a tres tareas a la vez. ¡Una catástrofe! Le necesitamos entero, hay que salvar a las Humanidades.
No se pierdan su conferencia: Cervantes, una vida. Es capaz no solo de hacer varias cosas a la vez, sino, lo que más nos importa, muy bien y sonriendo. Vamos, estoy por pedirle que me arregle el coche. Y, ya puestos, el tocadiscos. Bienvenido a la tierra de Bernardo y del Capitán Cautivo. Bienvenido a León.