EDITORIAL | Un marco estable para las juntas vecinales garantiza su supervivencia
Las sucesivas informaciones publicadas sobre la situación de las pedanías pone de manifiesto que tienen un problema grave. Conocida su incapacidad, en buena parte por la carencia de medios. para gestionar adecuadamente sus propios recursos —muchas no entregan las cuentas en tiempo y forma ni disponen de inventarios de sus propios bienes— parece lógico que desde el Estado se planteen dudas sobre su existencia y se busquen medidas de fiscalización. Pero también es cierto que el desconocimiento que genera la distancia convierte los cambios legislativos en un conflicto a mayores porque no siempre se da la respuesta adecuada a esos problemas reales. La mejor garantía para la supervivencia de las pedanías es la existencia de un marco estable, y acompañado por una exigencia ineludible, tiene que ser cumplido por todas sin excepciones ni constantes peticiones de cambio de normas.
La visita a León de la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, genera más incertidumbre. El PSOE, desde la oposición, exigió la derogación del polémico real decreto que había puesto en marcha el PP desde el Gobierno. Ahora el nuevo Ejecutivo anuncia modificaciones legales pero sin precisiones. Quizá lo mejor sería abrir un marco de diálogo con todos los afectados para zanjar tanta polémica que no lleva a ninguna parte.