Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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El caso parece más apropiado para el chusco Torrente que para el escrupuloso Sherlock Holmes. ¿Escupió o no el diputado Jordi Soler (ERC) al ministro Borrell? No es la madre de todas las intrigas, pero da el nivel de cierta clase política. El principal sospechoso lo niega rotundamente, pero con la boca chica de quien oculta un Derringer en la lengua. Finalmente, alegó que no fue salivazo sino «resoplido». Ya. Este columnista hizo el campamento militar en El Ferral y el de la litera de arriba a sus estruendos ventrales los llamaba «ruidines». Ah, los eufemismos. El acto de escupir no conlleva siempre que haya disparo, basta el gesto. También llevarse el pulgar al cuello y hacer ademán de rebanarlo cuenta como amenaza, aunque no se tengan largas las uñas largas. Admitámoslo, sufrimos una bochornosa decadencia de lo buenos modales parlamentarios. Se empieza escupiendo, con o sin saliva, y se termina mandando a los padrinos. A todos nos puede pasar que nos rasquemos el antebrazo y parezca que hemos dado un corte de mangas. Vale, pero es más fácil que les pase a unos que a otros. A Borrell seguro que no le pasa tan menudo como a Rufián. El caso de la mala baba no creo que a Lorenzo Silva le inspirase siquiera un microrrelato para los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Sí, mejor que lo investigue Torrente.

Mucho más interesante es la intriga de Los nombres de los barcos, la novela con la que Juan Carlos Vázquez ha entrado con brillantez en la narrativa. La presenta en León este jueves, a las ocho de la tarde, en El Corte Inglés. Vázquez las mata callando, lo suyo con la ficción era un secreto. No, en cambio, su gran talento, que nunca podría mantener oculto. Era un caballero del periodismo, cuando lo ejerció en esta redacción y lo ha seguido siendo en el ámbito profesional de las relaciones institucionales. Tampoco creo a él el caso de la mala baba le inspirase otra trama. El culpable es el mayordomo. Natural, mi querido Watson.

Claro que el perdigonazo pudo proceder de un estornudo de Dani Mateo, quien se encontraba a tres manzanas de allí. Hay achises y achises, como resoplidos y resoplidos. Lector, ¿soy el único que percibo que nuestra democracia se está macarrizando? Ay.

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